Nicolò Bulega está arrasando en este inicio de temporada del Mundial de Superbike, sin embargo, parece que su futuro inmediato no es tan claro como podría parecer viendo sus resultados... Y nos referimos a MotoGP, donde tanto él como su mánager tienen puesto el objetivo de cara a corto plazo. Lo que pasa es que mientras encadena victorias y se consolida como el gran referente del campeonato, en el paddock de MotoGP su nombre ya no suena con la misma fuerza de hace unos meses. Y eso, dentro de Ducati, empieza a generar dudas.
La situación la ha puesto negro sobre blanco su propio entorno. Ha sido Alberto Martinelli, uno de los responsables de gestionar la carrera del piloto italiano, quien reconoce que el salto a MotoGP no está, ni mucho menos, encarrilado: “A día de hoy no tenemos ninguna propuesta por escrito. Estamos hablando con todos, pero no hay nada definido”. Una frase que cambia bastante el panorama respecto a lo que se intuía a finales del año pasado.
Porque el problema no es el rendimiento; de hecho, Bulega está dominando con autoridad sobre la Panigale V4 R y, como insiste su mánager, “no gana solo porque tenga una Ducati, sino porque él marca la diferencia”. De hecho, va un paso más allá al defender su nivel: “Si tuviera una oportunidad técnicamente válida en MotoGP, estaría delante. De eso no tengo dudas”.
Sin embargo, la realidad del 'mercato' en la categoría reina juega en su contra. MotoGP vive un momento de saturación a todos los niveles, con muchas plazas ya comprometidas y una nueva hornada de pilotos de Moto2 empujando fuerte: “Hay muchos pilotos y pocas motos”, reconoce el hombre, que sabe que, a pesar de que su piloto sea muy bueno, no es el favorito: “No es la primera opción, de lo contrario ya estaría colocado”.
A eso se suman otros factores menos visibles pero igual de decisivos: “El sistema de MotoGP hoy en día tiene en cuenta muchos equilibrios”, desliza el italiano, en una referencia directa a intereses estratégicos que van más allá del puro rendimiento en pista como equipos que esperan, movimientos que dependen de terceros y una parrilla que, a día de hoy, está prácticamente bloqueada.
En este contexto, el discurso empieza a cambiar y ya no se habla solo de cuándo dará el salto, sino de qué pasará si ese salto no llega: “Mientras haya esperanza trabajaremos por ello, pero si no se produce, lo reevaluaremos todo con calma”, reconoce Martinelli.
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Y ahí está el verdadero punto de inflexión. Porque Ducati se puede encontrar con un problema inesperado: tener en Superbike a un piloto dominante, en plena madurez deportiva, pero sin hueco en MotoGP. Un escenario que obliga a replantear estrategias, tanto deportivas como de futuro dentro de la marca y de momento, Bulega sigue centrado en lo suyo: ganar. Pero mientras suma victorias en SBK, su acceso a MotoGP ya no depende solo de él. Y eso, en un mercado tan cerrado como el actual, puede marcarlo todo.

