Lo de Austin no fue normal… Y no lo dice cualquiera. El Gran Premio de las Américas dejó cifras que no encajan con la idea de “año de transición”, y para ejemplo, ahí van unas cuantas cosas: pole rebajada en siete décimas, carreras a un ritmo desatado y una sensación general de que MotoGP ha dado un paso adelante antes de tiempo. Y ahí, entre tanto análisis técnico, Michelin también ha levantado la ceja.
Y en medio de todo eso, Michelin también ha hecho su propia lectura. Porque sí, los neumáticos respondieron, pero ni mucho menos explican por sí solos lo que pasó en pista. Piero Taramasso, responsable de la marca francesa, no ocultó su sorpresa tras el fin de semana: “Nos sorprendieron los tiempos, que fueron rápidos desde el principio. Ya desde el viernes vimos que la pista estaba en buenas condiciones”. Y no era una sensación puntual, porque los números lo respaldan: “Han rodado un segundo más rápido por vuelta y los tiempos se han mantenido bastante constantes”.
Esa constancia, precisamente, es lo que más valoran desde Michelin. No es que fuese una vuelta aislada o una condición puntual, sino que fue ritmo real de carrera: “Esto significa que las elecciones que habíamos hecho en cuanto a los neumáticos eran correctas”, explicaba Taramasso, dejando entrever que el rendimiento estaba bajo control… al menos desde su lado.
Porque en pista la historia era otra. Y es que desde el viernes, casi toda la parrilla tuvo claro el camino a seguir con los compuestos: "Todos rodaron con el neumático trasero medio y les gustó enseguida”, aseguraba. Y lo mismo delante: “La opción correcta era la media y se utilizó tanto en la sprint como en la carrera larga”. Un guion bastante cerrado que, sin embargo, dejó margen para decisiones valientes.
Ahí entra Jorge Martín, que rompió la tendencia en la sprint apostando por el medio trasero mientras el resto iba con el blando. Y le salió perfecto: “Probablemente se dijo a sí mismo que podía apretar más con los neumáticos medios”, apuntaba Taramasso, antes de añadir una clave interesante: “Siempre nos ha dicho que con los medios la moto le resulta más natural, más fácil”.
Pero más allá de estrategias puntuales, el foco se ha ido desplazando hacia una comparación inevitable: Aprilia frente a Ducati. En el box de Borgo Panigale siguen peleando con la gestión del tren trasero: “Es cierto que fuerzan un poco más en el tren trasero y, en esta situación, cuando el neumático baja, también se crean vibraciones”, reconocía Taramasso sobre un problema que no es nuevo… pero que en Austin volvió a hacerse evidente.
Mientras tanto, Aprilia parece jugar en otra liga. Durante semanas se había instalado la teoría de que su ventaja venía de la famosa carcasa más rígida de Michelin, pero en Texas esa explicación empezó a quedarse corta. El propio Taramasso lo desmonta sin rodeos: “Siempre pensé que no era eso, porque ya llevamos varias temporadas ofreciendo la carcasa más rígida”. Es decir, no hay misterio ahí, todos la conocen. Y entonces llega la frase que lo cambia todo: “En este momento, Aprilia tiene realmente algo más a nivel de moto”.
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Porque cuando el rendimiento se mantiene en distintas condiciones y escenarios, ya no se puede hablar de coincidencia ni de un simple ajuste fino, sino que es evidente que hay una base técnica mejor, una moto que funciona. Y en un año en el que muchos equipos están sacando del cajón lo que tenían guardado antes del cambio de reglamento de 2027, eso marca diferencias. Algunas esperadas… y otras, como esta, bastante menos.

