
Lo que parecía el plan perfecto para estrenar una Honda CBR1000 RR-R gratis ha terminado de la peor forma posible: con una condena de cárcel y una deuda de más de 21.000 euros. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia acaba de confirmar las penas para tres amigos que intentaron engañar a su compañía de seguros simulando el robo de su propia moto en la localidad de Tui, Pontevedra.
Todo empezó en agosto de 2022. Los tres implicados decidieron comprar la superdeportiva japonesa, valorada en unos 22.500 euros, pero no con la idea de hacer rutas los domingos. El objetivo real era contratar un seguro a todo riesgo con cobertura de robo, esperar un tiempo prudencial y denunciar que la moto había desaparecido de la puerta de casa.
En noviembre de ese mismo año, la jugada les salió redonda al principio. Tras poner la denuncia falsa ante la Guardia Civil, la aseguradora Generali España les ingresó 22.141 euros en concepto de indemnización. El dinero llegó a la cuenta de uno de los tres amigos y ahí es donde empezaron los problemas de verdad.
La avaricia rompió el saco. En cuanto el botín estuvo disponible, los tres colegas empezaron a pelearse por cómo repartirse los billetes. Las discusiones subieron tanto de tono que la supuesta amistad se fue al traste en cuestión de días.
Las "desavenencias", como dice la sentencia, fueron tan graves que uno de ellos decidió que, si él no se llevaba lo que quería, nadie lo haría.

Sin pensarlo dos veces, el dueño de la cuenta y tomador del seguro se presentó en el cuartel de la Guardia Civil de Tui para confesar toda la trama. Delató a sus dos cómplices y explicó paso por paso cómo habían montado el engaño desde el momento de la compra de la Honda.
Esta confesión le ha servido para salvarse de una pena mayor. Mientras que sus dos amigos han sido condenados a dos años de prisión y a pagar una multa de 2.150 euros cada uno, el "chivato" solo tendrá que cumplir seis meses de cárcel y abonar una multa de 360 euros. El delito de estafa procesal no perdona, y menos cuando hay una denuncia falsa de por medio.
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La sentencia del TSXG es firme y no deja lugar a dudas. Además de las penas de cárcel, los tres condenados están obligados a devolver de forma conjunta los 21.141 euros que la compañía de seguros les pagó en su día. Un negocio ruinoso que les deja con antecedentes penales y el bolsillo vacío.

