Chery lleva casi tres décadas jugando en otra liga dentro de la industria del automóvil china. Creció protegida por el Estado, se convirtió en el mayor exportador de turismos del país y, mientras muchos aún la veían como una marca local, fue montando una estructura industrial y tecnológica que hoy ya compite de tú a tú en mercados muy distintos. No tenemos más que verlo en España. El siguiente paso estaba cantado: el grupo chino ha decidido entrar también en el mundo de la moto.
En China, cuando un gran grupo da el salto a las dos ruedas suele hacerlo desde la ingeniería y la planificación industrial, por lo que no es un movimiento impulsivo ni mucho menos. Chery ha registrado la creación de Anhui Shanyi Technology Co., una nueva empresa con un perfil claramente tecnológico, orientada a investigación y desarrollo, software, inteligencia artificial, maquinaria y, de forma explícita, automóviles y motos. La sociedad depende de Anhui Sumaida Technology Co., a su vez integrada dentro del ecosistema del grupo Chery.
El objetivo que persiguen, parece que no se trata de simplemente poner su logotipo en una moto ya existente, sino de construir una base propia. Eso no significa que mañana vayamos a ver una superbike firmada por Chery, pero sí que el grupo quiere tener control directo sobre el desarrollo de vehículos de dos ruedas, empezando por el nivel más lógico y rentable. Todo apunta a que la primera fase estará centrada en movilidad urbana, probablemente con modelos eléctricos, un terreno donde el grupo ya tiene experiencia real y músculo tecnológico.
El contexto ayuda a entender el movimiento. En el automóvil, los fabricantes chinos han dejado de competir solo por precio. En eléctricos e híbridos enchufables están marcando el ritmo en innovación, integración de software y velocidad de desarrollo. Chery no es una excepción a todo eso. Su apuesta por plataformas eléctricas, conectividad avanzada y soluciones de movilidad urbana encaja de forma bastante natural con lo que hoy representa el mercado de la moto en muchas grandes ciudades: vehículos ligeros, conectados y pensados más como herramienta diaria que como objeto pasional. Quizá ese modelo no esté tan presente en Europa pero sí en otras partes de Asia... O directamente, en la gran mayoría de Asia.
Además, Chery no llega tarde ni sola. El camino ya lo han recorrido otros grandes grupos chinos. Por ejemplo, Geely lleva años operando en el sector a través de marcas y filiales como QJMotor o Keeway, con una estrategia muy clara de expansión internacional y diversificación de producto. Chery parece dispuesta a seguir un esquema similar, pero con un enfoque inicial más tecnológico que comercial.
Por si acaso... Conviene recordar quién es realmente Chery para medir el alcance de la decisión. Fundada en 1997 en Wuhu por iniciativa gubernamental, el grupo se ha convertido en el mayor exportador de vehículos de China. En 2025 superó los 2,6 millones de unidades vendidas, con crecimientos anuales de dos dígitos. Bajo su paraguas conviven marcas como Exeed, Jetour, Omoda, Jaecoo, iCar o Luxeed, además de divisiones de vehículos comerciales, autobuses y transporte pesado. Mantiene una joint venture con Jaguar Land Rover en China y centros de I+D repartidos entre China, Alemania, Estados Unidos y Brasil.
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Hasta en España y Europa, su nombre empieza a sonar cada vez más. Desde hace un par de años colabora con la histórica marca nacional Ebro para ensamblar vehículos en la antigua planta de Nissan en Barcelona, y continúa expandiendo su presencia comercial a través de diferentes marcas y acuerdos. Incluso ha dado pasos fuera del automóvil, con proyectos en robótica como el humanoide AiMOGA.

