Raúl Fernández cerró 2025 como una de las grandes sorpresas de la temporada de MotoGP. Su primera victoria en la categoría reina llegó tras un año que empezó torcido, marcado por lesiones, falta de resultados y muchas dudas, pero que terminó con el piloto español cumpliendo uno de sus grandes objetivos deportivos. El propio Fernández resume la temporada sin rodeos: un inicio muy complicado y un final que compensó todo lo anterior.
“El comienzo fue muy difícil, con lesiones y sin resultados. Pero encontramos algo. Empezamos a trabajar de verdad como equipo, todos juntos, y al final conseguimos uno de mis sueños, ganar una carrera de MotoGP”, explica a Crash. Ese punto de inflexión no llegó de un día para otro. Para Raúl, la clave estuvo en mantener la calma y no dejarse arrastrar por la frustración cuando las cosas no salían: “En este tipo de situaciones tienes que ir día a día y carrera a carrera. Hay que estar relajado, creer en tu trabajo y en el equipo. No empezar a pensar tonterías”.
Los errores también jugaron su papel. Tras una equivocación importante en la clasificación de Austin, Fernández reconoció sentirse muy frustrado consigo mismo. Con perspectiva, lo ve como parte del proceso: “En el deporte cometes muchos errores. Lo importante es aprender de ellos. Aprendí mucho cuando estaba en la mierda”, afirma sin edulcorar el mensaje. Esas experiencias, asegura, fueron fundamentales para llegar preparado mentalmente al momento de la victoria.
Desde el punto de vista técnico, Aprilia dio pasos adelante durante la temporada. Raúl destaca la llegada de mejoras constantes en aerodinámica, chasis y otros aspectos, aunque evita señalar una única causa del salto de rendimiento: “No sé exactamente por qué nos volvimos tan fuertes. Yo me centré en sacar el máximo de la moto que tenía y en entender qué debía hacer yo para mejorar”. Esa concentración en su propio trabajo fue una constante, incluso cuando compañeros de marca como Ai Ogura o Marco Bezzecchi rendían a gran nivel: “Sabía que la Aprilia funcionaba, pero yo no estaba al cien por cien, así que no tenía sentido compararme. Primero tenía que sacar mi 90 o 100 por cien”.
Uno de los grandes problemas del inicio de año fue que la Aprilia de 2025 era muy distinta a la del curso anterior: “Todo el mundo decía que yo ya conocía la moto, pero no era la misma. Empezamos desde cero”, explica. Las lesiones le impidieron además preparar una base sólida de puesta a punto, lo que complicó aún más las primeras carreras. El cambio de enfoque llegó cuando dejaron de intentar adaptar su estilo a la moto y optaron por adaptar la moto a él.
Pensando en 2026, Raúl no espera grandes revoluciones técnicas. Con el cambio reglamentario de 2027 en el horizonte, cree que la mayoría de fabricantes centrarán recursos en ese proyecto. “Las motos serán bastante similares. Habrá mejoras, pero el foco estará en 2027”. En ese contexto, para él fue clave poder completar por fin un test de Sepang sin lesiones. “Ahora sabemos que la base funciona. No será como a principios de 2025”.
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Fuera de la pista, Fernández mantiene una relación peculiar con las carreras ya disputadas: no le gusta verlas repetidas, ni siquiera la de Australia: “La vi una vez. Ya está, es pasado”. Prefiere mirar hacia delante y, cuando revisa carreras antiguas, lo hace con un objetivo muy concreto: analizar líneas, baches y desarrollos, normalmente con calma, durante el desayuno. Una forma más de entender su enfoque: aprender, pasar página y seguir avanzando.

