Marc Márquez arrancará la temporada 2026 de MotoGP como el gran favorito. No es una sensación ni una apuesta arriesgada: viene de arrasar en 2025 con Ducati, con 11 victorias en carrera y 14 triunfos al sprint, un dominio que le devolvió al trono de la categoría reina a los 32 años. Fue su séptimo título en MotoGP y el noveno en total, igualando así el palmarés mundialista de Valentino Rossi.
El dato tiene todavía más peso si se mira el contexto. Márquez no ganaba un Mundial desde 2019 y su regreso a la cima llegó cinco años después de una lesión gravísima que estuvo a punto de costarle la carrera deportiva. De ahí que este título tenga un valor especial dentro del paddock: no solo por el número, sino por todo lo que hay detrás.
Con ese campeonato, Marc Márquez queda empatado con Rossi en la estructura clásica del palmarés: siete títulos en MotoGP, uno en Moto2/250cc y uno en 125cc. Una igualdad que, además, llega justo una década después de aquel conflicto que marcó la temporada 2015 y que cambió la historia moderna del campeonato.
Por delante de ambos solo queda Giacomo Agostini, con ocho títulos en la categoría reina y 15 campeonatos del mundo en total. Unos números que pertenecen a otra era, cuando los ciclos ganadores eran larguísimos y la competencia, aunque feroz, estaba mucho más concentrada en pocas estructuras.
Aquí entra en juego un debate que empieza a escucharse con fuerza en el paddock. Con la llegada de Liberty Media al control del campeonato, existe la posibilidad de que el récord absoluto pase a medirse solo por títulos en la categoría reina, dejando de lado el cómputo total de campeonatos. Si eso ocurre, Rossi y Márquez quedarían un escalón por debajo de Agostini, todos con siete títulos de MotoGP frente a los ocho del italiano.
Ese cambio tendría un efecto inmediato: el mítico 15 de Agostini pasaría a ser casi intocable. En la MotoGP actual, con parrillas más igualadas, equipos al máximo nivel técnico y ciclos dominantes cada vez más cortos, alcanzar cifras de dos dígitos parece algo fuera del alcance de las nuevas generaciones.
Por eso, dentro del paddock empieza a instalarse una idea clara: la oportunidad de llegar a campeonatos de dos dígitos probablemente se esté agotando ahora. Y Marc Márquez es, por edad, contexto y competitividad, el último piloto que parece tener una ventana real para intentarlo.
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A partir de aquí, la historia entra en un terreno casi simbólico. Ayer mismo, en el paddock, muchos esperaban una reacción de Rossi, una lectura pública de lo que significa ver a Márquez igualarle en títulos y amenazar un estatus que parecía inamovible. No hubo mensaje ni declaración. Solo silencio. Y en MotoGP, cuando el ruido baja de golpe, suele ser porque algo importante está a punto de pasar.

