
Yamaha ha puesto punto final a uno de los modelos más reconocibles de su gama Sport Heritage. La XSR700, la moto que reinterpretó el bicilíndrico CP2 en clave retro moderna, no volverá adaptada a la normativa Euro5+. Con ello, el fabricante japonés confirma lo que llevaba meses flotando en el ambiente: el modelo vive una cuenta atrás definitiva y desaparecerá del catálogo cuando se agoten las últimas unidades disponibles en Europa.
La normativa Euro5 primero, y su versión reforzada Euro5+ después, ha obligado a muchas marcas a revisar profundamente su gama. En algunos casos el esfuerzo de adaptación ha sido asumible; en otros, directamente no ha compensado. Yamaha ya había perdido por el camino a la R1, que no pasó el corte Euro5+ en su configuración actual. Pero el caso de la XSR700 es distinto. No se trata de un proyecto técnico imposible ni de un motor incompatible: el CP2 cumple perfectamente con la nueva normativa en modelos como la MT-07, la Tracer 7, la Ténéré 700 o la R7. Por eso la decisión con la XSR700 apunta claramente a un movimiento comercial, no a una limitación de ingeniería.
A día de hoy aún es posible encontrar algunas unidades en España. Siguen figurando en la web oficial tanto la versión estándar como la Legacy, amparadas por la moratoria de fin de serie que permite a los concesionarios vender motos homologadas en Euro5 durante 2025 y 2026. Ocurre lo mismo en otros mercados como Italia, Países Bajos o Portugal. En países como Alemania o Reino Unido el modelo ya ha desaparecido del catálogo por completo. En todos los casos, el mensaje es el mismo: cuando la última unidad encuentre dueño, la XSR700 pasará a la historia sin reemplazo.
La XSR700 irrumpió en 2016 como una reinterpretación fresca y personal de la MT-07, combinando prestaciones amables con una estética retro que conectó de inmediato con un público que buscaba sencillez, personalidad y posibilidades de personalización; especialmente esto último. Durante años fue uno de los pilares del segmento neoretro japonés, un modelo que se mantuvo estable sin necesidad de grandes revoluciones porque su esencia funcionaba. Por eso su adiós resulta especialmente simbólico dentro de la gama Sport Heritage.
Aun así, Yamaha mantiene viva su familia más vintage con modelos que ya cumplen Euro5+: la XSR125 como opción de entrada, y las XSR900 y XSR900 GP en la parte alta, esta última convertida en una de las grandes apuestas estéticas de la marca. Todo apunta a que el concepto Heritage seguirá existiendo, pero con una distribución distinta dentro del catálogo.
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Cuando las últimas XSR700 salgan del concesionario, se cerrará un capítulo importante para Yamaha. Un modelo sencillo, efectivo y querido, que no desaparece por incapacidad técnica, sino por un cambio estratégico que redefine el futuro de la marca en este segmento.

