
Si hay alguien en la industria de las dos ruedas que no tiene pelos en la lengua, ese es Zhang Xue. El fundador de ZXMoto (y anteriormente de la exitosa marca KOVE) ha aprovechado el EICMA 2025 no solo para enseñar motos, sino para lanzar una profecía que sin duda no sentará bien en Europa y Japón. Su mensaje es claro: el tiempo de los ensayos ha terminado para los chinos.
Según su visión, el cambio de guardia es inminente y las cifras que maneja dan vértigo. "En los próximos cinco años, las marcas chinas crecerán muy rápido. Se convertirán en los primeros. El 50% de las grandes marcas serán chinas", sentenció Xue ante el micrófono de Moto.it. No habla de un futuro lejano, habla de un lustro para que el mapa mundial de la moto cambie de color por completo.
Y ojo, porque si alguien piensa que esto es una fanfarronada, solo tiene que mirar lo que está pasando en nuestras carreteras. Mientras Europa se gripa con una caída del 7,2% en ventas entre enero y septiembre, España se ha convertido en la aldea gala de las matriculaciones con un crecimiento del 11,1%.
Pero lo interesante no es que compremos más motos, sino cuáles compramos. Marcas como Zontes (+132,2%), QJ Motor (+112%) o Voge (+83,9%) están arrasando. De hecho, si quitamos los scooters de 125 cc de la ecuación, ya no mandan las japonesas de siempre; la moto más vendida es la Zontes 368 G. El público ha perdido el miedo, y Zhang lo sabe.
Pero la parte más dura de su discurso no iba dirigida a los gigantes como Honda o Yamaha, sino a esa clase media de fabricantes europeos que viven de reetiquetar producto asiático. Aquí Zhang ha sido lapidario y augura una purga sin precedentes: "Las marcas de segunda línea verán un mercado muy difícil, tendrán un futuro bastante complicado. Las pequeñas marcas que fabrican en China o hacen fabricar sus componentes en China, en los próximos 5 años lo tendrán muy, muy difícil".
Traducido: se acabó el juego de los intermediarios. China quiere venderte la moto directamente, sin pasar por la casilla de salida de una marca europea que solo pone el logo.
Para lograr este asalto final, en ZXMoto tienen clara la hoja de ruta. Nada de romanticismos iniciales. Cuando le preguntaron por qué la estrella de su stand era una deportiva, la respuesta fue de una sinceridad aplastante: "La moto deportiva es el segmento más vendido e interesante en China". Y añadió: "Este modelo me permite sacar adelante la empresa obteniendo beneficios. Y solo con beneficios puedo hacer otras cosas, de lo contrario muero".

Sin embargo, Zhang Xue no es ciego ante la realidad. Sabe que para mirar a los ojos a una Ducati o una BMW no basta con hacer motos baratas que corran mucho. El empresario reconoce tres grandes brechas que todavía tienen que cerrar. La primera, y quizás la más difícil, es el branding. "Seguramente la marca", admite. Saben que la reputación de fiabilidad y deseo que tienen los japoneses o los italianos no se compra, se construye con décadas de historia.
El segundo punto es lo que él llama "chéndiàn", un concepto que podríamos traducir como la sedimentación o maduración tecnológica. "El tiempo de desarrollo debe ser más largo", confiesa. Aquí hace autocrítica: la industria china corre mucho, a veces demasiado, y se saltan ese proceso de afinado, de prueba y error, de iteraciones que hacen que un chasis pase de ser bueno a ser excelente. Es algo que la vieja guardia borda y que ellos aún están aprendiendo a base de acelerar los tiempos.
Por último, señala la gestión interna. Para inundar el mercado mundial no vale con ser artesanos, hace falta ser una máquina perfecta. "La gestión debe estar más automatizada", explica, refiriéndose a la necesidad de estandarizar procesos y controles de calidad para que la moto que compras en Madrid sea idéntica a la que sale de la cadena en Chongqing.
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La conclusión de Zhang es que, aunque son conscientes de estos fallos, la velocidad de corrección es endiablada. "En estos tres puntos, las marcas chinas se están desarrollando muy rápido", remata. Viendo cómo la Voge 900 DSX ha pasado por la derecha a vacas sagradas como la Africa Twin o la Kawasaki Z900 en las listas de ventas españolas, parece que su advertencia no es tal, sino la constatación de una realidad que ya tenemos encima.

