
Nicolás MerinoQuiénes somos |
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- Motor bicilíndrico de 799 cc con 94,5 CV, limitable para el carnet A2 y normativa Euro5 Plus.
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- Electrónica renovada con acelerador ride-by-wire, IMU, control de crucero y cinco modos de uso.
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- Precio de derribo: la Kove 800X GT aterriza en los concesionarios por tan solo 7.999 euros.
He tenido la oportunidad de subirme a la nueva Kove 800X GT 2026, y lo primero que me ha venido a la mente es lo rápido que está evolucionando esta marca. Si su hermana, la versión Pro, era un animal de campo, esta GT nace con una vocación puramente asfáltica, decidida a pelear en el segmento Touring sin complejos. Lo hace, además, apoyándose en una electrónica que hasta hace nada era impensable en este rango de precios, presentándose como una opción extremadamente competitiva para quienes buscan devorar kilómetros sin dejarse el sueldo en el intento.
Mecánicamente, el corazón sigue siendo ese bicilíndrico en paralelo de 799 cc, capaz de entregar 94,5 CV y 79 Nm de par. Es una cifra muy seria que, por suerte para los nuevos motoristas, permite su limitación para el carnet A2. Pero lo que realmente cambia el juego este año es la llegada del acelerador electrónico y la IMU de seis ejes.
Como bien pude comprobar durante la jornada, esto transforma la respuesta del gas, ya que con la introducción de ese acelerador electrónico vamos a tener una respuesta un poquito más suave, dejando atrás la brusquedad que criticamos en versiones anteriores.
Físicamente, la moto es una bendición para los que, como yo, no somos especialmente altos. Con mi 1,68 de estatura, me he sentido muy cómodo desde el primer momento. Las nuevas suspensiones Kayaba, específicas para este modelo, tienen un recorrido algo más corto, lo que deja el asiento a unos asequibles 826 mm del suelo. Esto, sumado a un peso en orden de marcha de solo 195 kg, hace que maniobrar en parado sea casi un juego de niños. La ligereza de la Kove es, sin duda, uno de sus mayores argumentos de venta.

Dinámicamente, la GT es una moto muy intuitiva en sus sensaciones. El motor se siente lleno en todo momento, con una elasticidad que te permite ir con marchas largas y recuperar sin protestas. Me ha sorprendido gratamente el sonido y la facilidad con la que se mueve en tramos virados.
Mover la moto en entornos estrechos o revirados se mueve tan fácil como ejecutar un pensamiento, y no exagero; la agilidad del conjunto es sobresaliente, permitiéndote disfrutar de las curvas con una confianza total en el tren delantero.
No obstante, no todo es perfecto, y en la electrónica todavía queda camino por recorrer en cuanto a refinamiento. El Quickshifter bidireccional, aunque es una gran incorporación, me ha dejado un sabor agridulce al notar un poco de delay a la hora de meter la marcha, a lo mejor a veces pasa medio segundo. Es un detalle que empaña un poco la fluidez del motor, especialmente bajo carga de gas, aunque nada que no se pueda pulir con una futura actualización de software. El control de tracción también se muestra algo intrusivo en ocasiones, actuando de forma un poco tajante.

En el apartado de frenos, la configuración de pinzas axiales de Taisko cumple con su cometido para un uso estándar, aunque el tacto es mejorable. La maneta se siente algo dura, lo que obliga a emplear más dedos de lo habitual si queremos una frenada contundente. En mi opinión, la moto se puede quedar un poco justita de lo que es potencia de frenado cuando vayamos con el equipaje a tope y acompañante. Por el contrario, el ABS en curva funciona con una discreción ejemplar, dándote ese plus de seguridad tan necesario en días complicados.
El confort de marcha se ve reforzado por una dotación de serie que ya quisieran para sí motos mucho más caras. Hablamos de puños y asiento calefactables, control de crucero y sensor de presión de neumáticos. Todo se gestiona desde una pantalla TFT de 7 pulgadas en formato vertical, un guiño a la herencia dakariana de la marca.
Además, la protección aerodinámica y la ergonomía están bien resueltas para pasar horas sobre ella, confirmando que el apellido GT no es solo una cuestión de marketing.


Las suspensiones Kayaba vienen con un tarado que tira hacia lo firme. Esto es fantástico si te gusta el ritmo alegre, ya que transmiten mucha información de lo que pasa bajo la rueda delantera. Sin embargo, si buscas un confort absoluto, quizás las sientas algo rígidas de inicio. Lo bueno es que cuentan con ajuste de triple vía en ambos trenes, así que con un poco de paciencia puedes dejarlas exactamente como te gusten.
Los neumáticos CST Ride Ambro CM-A3 han sido otra de las sorpresas positivas del test. Ofrecen un agarre muy digno y transmiten mucha seguridad en inclinación, lo que demuestra que Kove ha sabido elegir componentes que mantengan el equilibrio entre coste y rendimiento. Es una moto que se siente honesta, que no engaña y que ofrece muchísimo por cada euro invertido.
En definitiva, por un precio de 7.999 €, es difícil pedir más. La Kove 800X GT 2026 es una viajera incansable, ligera y cargada de tecnología que pone en jaque a la competencia tradicional. Tiene sus detalles por pulir en el ajuste electrónico, pero el paquete global es imbatible en relación calidad-precio.
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Si quieres ver todos los detalles en acción y escuchar cómo ruge este motor, no te pierdas el vídeo que te dejo a continuación.

Nicolás Merino