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- Suzuki lanza las nuevas GSX-R125 y GSX-S125 con tecnología de motor derivada de la GSX-R600.
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- Con solo 133 kg y ABS Bosch, estas 125 prometen ser las más ágiles y seguras de su categoría.
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- Disponibles desde 3.699 euros, incluyen sistema de arranque fácil y opción de encendido sin llave.
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Suzuki quiere que te olvides de las complicaciones para moverte por la ciudad en este 2026. La marca japonesa ha actualizado su gama de 125 cc con dos motos que, aunque comparten chasis y motor, ofrecen sensaciones muy distintas para quienes acaban de sacar el carnet A1 o tienen al menos tres años de antigüedad en su carnet de coche. Por un lado está la GSX-R125, con ese aire de carreras que tanto gusta, y por otro la GSX-S125, una naked pensada para pelearse con el tráfico diario de forma cómoda.
El motor es el gran protagonista de estas máquinas. Se trata de un bloque de 125 cc con doble árbol de levas que hereda mucha tecnología de sus hermanas mayores. Los ingenieros de la marca tienen claro de dónde viene este propulsor: "El monocilíndrico de la GSX-S125 es casi una cuarta parte del motor de una GSX-R600". Esto se traduce en un motor que sube muy bien de vueltas y que se acerca al límite de 15 cv impuesto por el carnet A1.
Si algo define a estas Suzuki es lo poco que pesan. La versión naked se queda en solo 133 kg y la deportiva en 134 kg. Parece poco, pero cuando tienes que mover la moto en parado o tumbarla en una curva cerrada, esa ligereza se agradece muchísimo. Además, tienen una distancia entre ejes muy corta, de 1300 mm, lo que las hace increíblemente ágiles.
Para que vayas tranquilo, Suzuki ha montado un sistema de frenos con ABS Bosch de última generación. Es un sistema muy pequeño y ligero que evita que las ruedas se bloqueen si tienes que frenar de golpe sobre asfalto mojado o sucio. Los discos de freno tienen un diseño lobulado que les da un toque muy moderno y deportivo.


No hace falta tener una moto de mil centímetros cúbicos para disfrutar de buenos detalles tecnológicos. Estas 125 vienen con el sistema de arranque fácil de Suzuki, que permite poner el motor en marcha con solo rozar un botón. La GSX-R125 va un paso más allá y trae encendido sin llave. Puedes dejarte el mando en el bolsillo de la chaqueta, subirte a la moto y arrancar sin tener que buscar nada.
La pantalla es totalmente digital y se ve muy bien incluso cuando el sol pega fuerte. Te da toda la información que necesitas: en qué marcha vas, cuánto estás gastando e incluso te avisa de cuándo le toca la próxima revisión de aceite. Todo esto se completa con luces LED que alumbran mucho mejor que las bombillas antiguas y gastan menos batería.
A veces las motos deportivas son un poco incómodas, pero aquí Suzuki ha hecho los deberes. El asiento está a solo 785 mm del suelo, lo que es una gran noticia si no eres muy alto. Según la marca, esto permite que cualquiera pueda "apoyar con facilidad los dos pies en el suelo en las paradas". Esto da mucha seguridad cuando estás parado en un semáforo o maniobrando para aparcar en la acera.


La estética también cuenta, y mucho. La GSX-R125 ha pasado muchas horas en el túnel de viento para ser lo más rápida y estable posible contra el viento. Por su parte, la GSX-S125 apuesta por un diseño más "bruto", sin plásticos laterales, dejando el motor a la vista y con una posición de conducción más erguida que cansa menos los brazos en trayectos largos.
En cuanto a los colores, tienes varias opciones para elegir. La naked está disponible en Azul Tritón o Negro Titán, mientras que la deportiva luce los colores clásicos de Suzuki, incluyendo el Blanco Perla Brillante. Son motos que entran por los ojos y que cumplen de sobra con lo que prometen en la ficha técnica.
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Para terminar, hablemos de lo que cuestan, porque Suzuki ha ajustado mucho los números. La GSX-S125 tiene un precio de 3.699 euros y la puedes pagar cómodamente desde 50 euros al mes. Si prefieres el estilo de la GSX-R125, el precio sube un poco hasta los 3.899 euros, con cuotas que empiezan en los 55 euros mensuales.

