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- Dani Pedrosa analiza el difícil salto de Yamaha hacia el motor V4 y la pérdida de sus puntos fuertes.
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- El probador de KTM ya acumula kilómetros con el prototipo de 850 cc que debutará en el año 2027.
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- Las nuevas MotoGP prometen ser más divertidas y facilitar los adelantamientos en pista.
El Mundial de MotoGP está a punto de cambiar tal y como lo conocemos. Con las marcas europeas dominando el cotarro, las fábricas japonesas están intentando dar un volantazo para no quedarse atrás. En medio de todo este jaleo, Dani Pedrosa ha charlado con los compañeros de Pont Grup para poner un poco de luz sobre lo que está pasando en los boxes de Yamaha y cómo van las pruebas de las futuras motos de 2027.
La noticia que más cola está trayendo es el cambio de mentalidad en Yamaha. Los de Iwata siempre han sido fieles a su motor de cuatro cilindros en línea, pero los resultados no llegan y han decidido pasarse al motor V4. Es un cambio drástico, casi un empezar de cero que no se soluciona de la noche a la mañana. Pedrosa, que sabe un rato de desarrollar prototipos, tiene claro que este camino va a ser largo y con bastantes baches.
Dani explica que diseñar un motor nuevo es una de las tareas más difíciles en este deporte. No es solo fabricarlo, sino entender por qué corre o por qué no lo hace. Según el piloto catalán, Yamaha ha hecho una apuesta arriesgada donde se lo juegan todo a una carta. Es una transición que requiere paciencia, algo que en la alta competición suele brillar por su ausencia.
Sobre este tema, Pedrosa comenta: “Bueno, yo creo que Yamaha, de los dos casos, es el más complicado. Han hecho una apuesta muy fuerte con el cambio de filosofía de motor, y bueno, es su primera versión; tendrán que ajustar y hacer cambios a futuro. Es cierto que un motor no es fácil de planificar, tardas más tiempo en hacer otro motor nuevo y comprender qué es lo que no ha salido bien o cómo arreglarlo. Son apuestas en las que la moneda cae de la cara buena o de la cruz; en este caso no les ha caído bien, y tendrán que ir ajustando”.
Cambiar el corazón de la moto afecta a todo lo demás. Las motos con motor en línea siempre se han caracterizado por ser muy nobles y entrar muy bien en las curvas. Al pasar a un V4, esas sensaciones cambian por completo. Aunque Dani nunca ha competido con una moto de cuatro cilindros en línea, escucha lo que dicen otros pilotos en el paddock y tiene una idea clara de lo que se siente al manillar.
La diferencia de sensaciones es brutal. Los pilotos que han llevado motores en línea destacan el agarre que tienen en la rueda delantera y lo fácil que resulta hacer girar la moto. El problema es que, ahora mismo, la competencia vuela en las rectas y frena mucho más tarde. Yamaha busca esa potencia extra, pero por el camino parece que están perdiendo sus puntos fuertes de toda la vida.
En palabras de Dani: “Yo nunca he llevado un cuatro en línea, así que no sé cómo se siente. Por lo que han dicho los pilotos que las han llevado, dicen que tienen muchísimo agarre delante, muchísimo «feeling» en la rueda delantera, que la moto gira muy bien, es muy dócil, etc. No sé qué problemas están teniendo ahora con la versión nueva, pero el cambio sin duda en sensación es radical”.
Mientras Yamaha se pelea con sus cilindros, en KTM ya están mirando mucho más allá. Estamos en 2026 y el nuevo reglamento de 2027 está a la vuelta de la esquina. Las motos pasarán a ser de 850 cc y perderán mucha de la carga aerodinámica que tienen ahora. Pedrosa ya se ha subido a la KTM del futuro y está haciendo los primeros kilómetros para ver por dónde van los tiros.

De momento, el trabajo de Dani es acumular datos. No vale con rodar en un solo circuito, hay que probar la moto en pistas con baches, en asfalto liso, con mucho calor y con frío. El objetivo es que la moto sea competitiva en cualquier situación antes de que los pilotos oficiales se suban a ella. Hay mucho contrato de confidencialidad de por medio, pero el piloto ya ha dejado caer algunas sensaciones.
“Por ejemplo, de los neumáticos no se puede hablar, no se puede decir nada (ndr. por contrato de confidencialidad con Pirelli). De la moto tampoco puedo dar datos. Lo único que ahora me falta, digamos, es probar más en otros circuitos: por ahora solo hemos probado en algún circuito, y hay que probar otras características de trazado, de rectas, de baches, de no baches, de asfalto. Ahí nos falta todavía todo este año por delante para hacer alguna prueba más”, apunta el probador de KTM sobre el desarrollo.
Lo mejor de todo esto es que, según Pedrosa, las nuevas motos van a gustar mucho a la gente que ve las carreras desde el sofá o desde la grada. Al ser motos menos dependientes de las alas y la electrónica, el piloto tendrá que trabajar más. Esto debería traducirse en más peleas en pista y más adelantamientos, algo que todos los aficionados estamos pidiendo a gritos desde hace tiempo.
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Pedrosa se muestra muy positivo con lo que viene: “Pero bueno, yo creo que la moto es divertida y creo que puede ayudar al campeonato a tener más adelantamientos, más espectáculo. Sí, a nivel espectáculo creo que va a ser guay para el piloto y para los fans”.

