
Fabio Quartararo ha tocado fondo en Austin. El Gran Premio de EEUU 2026 ha sido una pesadilla para el francés, que terminó la carrera en una de las peores posiciones que se le recuerdan: penúltimo. A lomos de una Yamaha que parece no avanzar, el campeón de 2021 cruzó la meta a más de 27 segundos de Marco Bezzecchi, el ganador del domingo. Fue un resultado durísimo que lo dejó incluso por detrás de las motos del equipo Pramac.
El fin de semana en Texas ya pintaba mal, pero la carrera fue un desastre mayor de lo esperado. Quartararo se encontró con un problema que no vio venir durante los entrenamientos: sus neumáticos se destruyeron mucho antes de tiempo. El piloto explicó que intentó gestionar la goma, pero fue imposible mantener el ritmo. "No esperaba que el neumático se degradara tanto. Estaba cuidándolo y de repente se vino abajo", confesó Fabio tras bajarse de la moto.
La sensación en el box de Yamaha es de estancamiento total. El ritmo al principio de la prueba era el previsto, pero el bajón repentino de rendimiento arruinó cualquier estrategia. "Respecto al ritmo de carrera al principio, no me sorprendió. Pero con esta degradación del neumático no contaba. Por eso la carrera fue peor de lo esperado", admitió el francés.
Lo más preocupante no es solo el resultado, sino la desconexión mental que Fabio está empezando a mostrar con el desarrollo de la M1. El piloto ha decidido dejar de dar instrucciones constantes a sus ingenieros. Cree que ya ha dicho suficiente y que ahora le toca a la fábrica mover ficha. "Me mantengo fuera del desarrollo ahora, porque ya dije lo que necesitamos y lo que tienen que hacer. Pero no voy a estar repitiéndome siempre", soltó Quartararo de forma directa.
Esta decisión de "plantarse" ante los técnicos llega en un momento crítico. El francés siente que su mensaje ha quedado claro y que no sirve de nada seguir insistiendo en las mismas carencias de siempre. "Ellos saben lo que he dicho. Conocen los comentarios de todos los pilotos", recalcó, dejando la responsabilidad de arreglar el desaguisado íntegramente en manos de los japoneses.
La crisis es tan profunda que Fabio ya ni siquiera intenta ocultar que el equipo está perdido. Durante la carrera de Austin, se dedicó a probar configuraciones sobre la marcha, casi como si estuviera en un test privado, simplemente porque no tenía nada que perder al ir tan atrás. "Lo pasamos muy mal este domingo; la moto cambia mucho. Intento hacer las cosas un poco diferentes, experimentar durante la carrera, porque al final estamos tan atrás que he podido probar algunos pequeños detalles, pero está claro que no funciona", explicó.

De cara a lo que queda de mundial, las perspectivas no son mucho mejores. El piloto francés no tiene noticias de que vaya a llegar una pieza revolucionaria a corto plazo, aunque sabe que la marca necesita un cambio radical para salir del pozo. "No tengo noticias sobre próximas novedades. Pero tiene que pasar algo grande. Eso es seguro", comentó sobre el futuro de la moto azul.
Para el piloto de Niza, el fin de semana en Estados Unidos ha sido tiempo perdido. Su frustración es evidente cuando analiza si ha podido sacar algo positivo de los kilómetros recorridos en el trazado tejano. "Sinceramente, no creo que haya nada que sacar de una carrera como esta", dijo de forma tajante, mostrando que el ánimo está por los suelos.
El pesimismo se ha instalado en el lado del box del francés, que ya visualiza un año de mucho sufrimiento en pista. Con los rumores de un posible salto a Honda para 2027 sobre la mesa, Fabio intenta mantener la calma para no explotar. "Ya espero que sea una temporada muy larga. El equipo no tiene ni idea de cómo solucionar todos los problemas que tenemos con la moto", sentenció con dureza.
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Ahora toca un parón de un mes hasta la siguiente cita del calendario, un tiempo que Quartararo planea usar para resetear su cabeza y alejarse de todo el ruido del paddock. "Creo que, mentalmente, necesitamos mantener la calma.Tenemos un mes de descanso por delante, así que eso nos vendrá bien para desconectar por completo", concluyó.

