
Maverick Viñales no levanta cabeza en este arranque de 2026. Lo que parecía un invierno idílico entrenando con Jorge Lorenzo se ha convertido en una pesadilla real ahora que las carreras han empezado de verdad. El piloto de Roses afrontaba su segunda campaña con el KTM Tech3 con las pilas cargadas y muchas ganas, pero después de dos Grandes Premios, su casillero de puntos está completamente vacío.
La realidad es que Maverick ocupa ahora mismo la vigésima posición del mundial. En las carreras largas no ha pasado del puesto 16º o 18º, unos números que dan miedo si pensamos en las expectativas que había con la moto austriaca. El contraste es brutal si echamos la vista atrás un par de años, cuando en Austin voló con la Aprilia y acabó celebrando la victoria vestido de Batman. Hoy, ese superhéroe parece haberse quedado sin fuerzas.
El propio Viñales admite que la situación es crítica. Aunque el circuito de Texas le encanta y siempre se le ha dado bien, sabe que este año le va a tocar sufrir de lo lindo. "Solo puedo esperar que en Estados Unidos logremos remontar y sí, creo que la pista me ayudará. En cuanto al pilotaje siempre he sido fuerte aquí, aunque físicamente cansa muchísimo", ha comentado el catalán, que ya no habla con la misma energía que mostraba durante los test de febrero en Sepang.
El problema no parece ser la KTM, sino el propio cuerpo de Maverick. Los datos de la moto dicen que en las curvas a la derecha va rápido, pero cuando tiene que tirar la moto hacia la izquierda, el tiempo se le escapa entre los dedos. Él mismo reconoce que le toca trabajar en su pilotaje: "Cambiamos el plan para el primer entrenamiento. Vamos a seguir un programa estricto. Yo también tengo que revisar mi forma física. No he mejorado últimamente. Los datos muestran que voy muy bien en las curvas a la derecha, pero en las de izquierdas me falta mucho. La moto es la misma, así que me toca a mí mejorar".
Pero detrás de esa falta de velocidad hay algo más serio: un hombro que no le deja vivir. Maverick pensaba que estaba recuperado del todo, pero la exigencia de una MotoGP actual no perdona. "Tengo que irme a mirar el hombro. No lo tengo limpio, tengo que entenderlo. No estoy al 100%, pensaba que sí. Con la superbike no tengo problemas, pero la MotoGP es mucho más exigente. En los cambios de dirección pierdo muchísimo tiempo. Obviamente algo no funciona. Tengo que ir a revisarlo bien", confiesa el piloto al micrófono de DAZN.
La incertidumbre es lo que más le agobia ahora mismo. Ya se ha hecho algunas pruebas, pero todavía no sabe exactamente qué tiene dentro de la articulación. "Ya me han hecho un TAC, pero todavía no tengo un resultado de los médicos. Esperaré a la semana que viene a ver el informe médico", explica mientras cruza los dedos para que los resultados no traigan malas noticias.

Al pilotar, la sensación es de impotencia total. Las motos de 2026 son auténticos aviones con una aerodinámica salvaje que requiere unos brazos de acero para moverlas. "¿Qué noto al pilotar? No tengo fuerza. Para pilotar una moto estándar con la técnica puedo suplir la fuerza, pero la MotoGP, con tanta aerodinámica, es muy física, no lo consigo. Quizás hago una vuelta, pero tengo que hacer 21", relata sobre el calvario que sufre en cada vuelta.
Esta falta de fuerza no solo le quita décimas en el crono, también le quita el sueño pensando en lo que vendrá. Maverick sabe que a su edad y en un campeonato tan salvaje, no puedes estar a medio gas. "Me preocupa mi futuro, claro. Es importante recuperarse. Si no me recupero, no podrá pilotar más. Veré las opciones", afirma de forma tajante, dejando caer que su carrera podría estar en peligro si no encuentra una solución rápida.
La suerte es que el calendario le da un pequeño respiro justo ahora. Tras la cita de Austin, hay tres semanas por delante sin carreras que Maverick piensa exprimir al máximo para intentar sanar sin tener que pasar por el hospital. "El parón de tres semanas que tenemos ahora juega a mi favor, claro", comenta con algo de esperanza.
Leer también: Mucho ojo con la nueva norma de MotoGP: la sanción a Piqueras que deja claro que ya no vale todo
Al final, todo depende de encontrar el origen de esa debilidad muscular que le impide rendir. "No descarto pasar por quirófano, no tengo fuerza y tiene que ser por algo", concluye el de KTM.

