
Ducati cumple cien años y ha decidido celebrarlo de la única forma que sabe: rompiendo todos los moldes. La nueva Superleggera V4 Centenario es una joya de colección con matrícula, pensada para quienes buscan lo máximo que la tecnología actual permite poner sobre el asfalto. Solo se van a fabricar 500 unidades numeradas para todo el mundo, convirtiéndola desde hoy mismo en un objeto de deseo para coleccionistas y amantes de la velocidad.
Esta máquina es un escaparate de lo que Borgo Panigale es capaz de hacer cuando no tiene frenos en el presupuesto. Es la primera moto del mundo homologada para circular por la calle que monta discos de freno carbocerámicos y una horquilla delantera de fibra de carbono. Estamos hablando de componentes que hasta hace nada eran exclusivos de los prototipos de MotoGP y que ahora puedes llevar para ir a comprar el pan, si es que te atreves.
El corazón de esta bestia es el motor Desmosedici Stradale R 1100. Los ingenieros han ajustado a mano su distribución desmodrómica para que rinda 228 CV de serie. Si decides montarle el kit de circuito que viene incluido, la potencia sube hasta los 247 CV. Con un peso en seco de solo 167 kg -solo 10 kilos por encima de una MotoGP- en su configuración de pista, la relación entre peso y potencia es de 1,48 CV por cada kilo, una cifra que asusta a cualquiera que sepa un poco de motos.
Para conseguir que la moto sea tan ligera, Ducati no ha escatimado en materiales exóticos. El chasis, el basculante, los subchasis y las llantas son de fibra de carbono. Han usado las mismas técnicas de fabricación que se ven en la Fórmula 1 y en el espacio para asegurar que cada pieza sea perfecta.
Según cuentan desde la marca, estas motos nacen cuando sus ingenieros tienen libertad total: "Sin limitaciones. Sin concesiones. Solo con el objetivo de crear la moto superdeportiva homologada para circular por carretera con la que sueñan todos los aficionados".


La reducción de peso no es solo por postureo; se nota en el manejo. El bastidor delantero pesa un 17 % menos que el de aluminio de una Panigale V4 normal. Eso ayuda a que la moto entre en las curvas de forma mucho más natural y cerrada. Además, las llantas son 300 gramos más ligeras, lo que reduce las inercias y hace que los cambios de dirección sean rapidísimos.
La frenada corre a cargo de unos discos Brembo especiales que no pierden eficacia por mucho que los castigues. Al ser carbocerámicos, pesan 450 gramos menos que unos de acero. Esto mejora la agilidad de la moto porque el tren delantero tiene menos masa que mover. Además, la horquilla Öhlins NPX 25/30 Carbon utiliza barras de carbono para ahorrar otro 10 % de peso respecto a una suspensión convencional.
En la parte trasera, el amortiguador Öhlins TTX36 GP LW monta un muelle de acero ultra ligero y bieletas de titanio. Es básicamente tener una suspensión de Gran Premio en tu garaje. La marca explica que estas máquinas son auténticos "unicornios" del motociclismo, pensadas para los que entienden que "poseer una Superleggera significa mucho más que poseer una moto".


El color de esta edición especial se llama Rosso Centenario. Es un rojo oscuro y mate que rinde homenaje a las primeras motos de la marca, como la Ducati 60 de finales de los años 40. De hecho, este diseño es el que ha servido de base para las motos oficiales que vemos este año 2026 en MotoGP y Superbike. El carenado es todo de carbono y deja ver el material en algunas zonas para que se note de qué está hecho.
Aparte de las 500 unidades estándar, Ducati lanzará 100 unidades más de una versión llamada Tricolore. Esta variante imita los colores de la famosa 750 F1 de los años 80, mezclando el aire retro con la tecnología más puntera. Es un guiño a los nostálgicos que no quieren renunciar a tener lo último de lo último bajo el asiento.
Con tanta potencia bajo el puño, la electrónica tiene que estar a la altura. La Superleggera estrena un sistema que ajusta el freno motor de forma dinámica. Esto ayuda a que incluso los pilotos que no son profesionales puedan frenar tarde y entrar en las curvas con más confianza. El sistema muerde el freno trasero automáticamente para estabilizar la moto y ayudar a cerrar la trayectoria, igual que hacen los pilotos de élite en las carreras.


Para que la experiencia sea completa, la moto se entrega en una caja de madera hecha a medida. Dentro encontrarás un certificado de autenticidad, una funda especial y el kit de competición con el escape Akrapovič de titanio. Además, 26 afortunados compradores tendrán la oportunidad de rodar en un circuito con la DesmosediciGP26 oficial, la moto de carreras pura, para ver de qué son capaces realmente.
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¿El precio? Ducati todavía no lo ha hecho oficial, pero se estima que andará entre los 150.000 y los 180.000 euros por unidad.

