
Toprak Razgatlioglu llega al Gran Premio de Brasil con una mentalidad muy distinta a la de las primeras carreras. Tras un estreno en Tailandia que se hizo cuesta arriba, el turco ve en el circuito de Goiânia la oportunidad de oro para pelear en igualdad de condiciones con los pesos pesados de MotoGP. Este fin de semana nadie tiene datos, nadie ha rodado antes allí con estas motos y eso, para un novato, es la mejor noticia posible.
El equipo Pramac sabe que aterrizar en una pista desconocida para todos equilibra la balanza. Gino Borsoi, el director de la escuadra, tiene claro que están ante una "oportunidad única". Su esperanza es que la falta de referencias previas ayude a que la nueva Yamaha con motor V4 pueda recortar la distancia que ahora mismo le separan de las marcas punteras.
La situación en el box de Yamaha no es sencilla. En la primera cita del año en Buriram, las motos azules terminaron a 30 segundos de la cabeza. Tanto Toprak como su compañero Jack Miller se quedaron fuera de los puntos, lo que encendió algunas alarmas. Sin embargo, el piloto turco prefiere ver el vaso medio lleno de cara a lo que viene en Brasil.
"Tengo muchas ganas de que llegue este fin de semana porque es una pista completamente nueva y, por primera vez esta temporada, todos tienen que aprender desde cero", explicaba Toprak con optimismo. Para él, es un alivio no tener que recuperar el tiempo perdido respecto a pilotos que llevan años memorizando cada bache de los circuitos europeos o asiáticos.
El tricampeón de Superbikes siente que esta vez no parte con desventaja. "Eso es algo positivo para mí, porque en las carreras anteriores también me enfrentaba a circuitos que no conocía en MotoGP", comentaba sobre el reto de Goiânia. Su plan es sencillo: centrarse en mejorar sus sensaciones con la M1 curva a curva y vuelta a vuelta, sin obsesionarse con el cronómetro desde el primer minuto.
Durante el pequeño descanso después de Tailandia, el piloto turco estuvo rodando en unos test privados en Jerez para terminar de entenderse con la moto. "Me estoy adaptando a la M1 y hemos trabajado para mejorarla. Esta es una pista nueva para todos y, por lo tanto, nos gustaría obtener un mejor resultado", confesaba Toprak.

A nivel técnico, el turco es muy consciente de que la Yamaha está en plena fase de metamorfosis. "No quiero crear expectativas porque todo está por descubrir. Primero tenemos que encontrar la puesta a punto adecuada y trabajar bien con el cambio", advertía. El paso del motor en línea al V4 es un cambio radical que requiere tiempo de cocción.
Toprak es honesto sobre la realidad de su montura actual comparada con la que dejó en el Mundial de SBK. "Escuchando a los pilotos, la moto giraba mejor el año pasado, pero este año es todo diferente; de hecho, el proyecto es nuevo", reconocía. Ahora mismo su prioridad es acumular kilómetros y experiencia, mirando de reojo a un futuro donde espera volver a estar en la pomada.
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Su confianza en la fábrica japonesa sigue siendo total a pesar de las dificultades lógicas de un proyecto que empieza casi de cero. "Estoy concentrado en aprenderlo todo y 2027 será más importante. Al final es un proceso automático, ya que vengo de SBK, donde siempre estaba delante, mientras que por el momento nuestra M1 no está lista para la batalla", explicaba con total naturalidad.

