
El Mundial de MotoGP ha vuelto a Brasil este 2026, pero el estreno en el circuito de Goiânia no está siendo precisamente un camino de rosas. Tras décadas fuera del calendario, el trazado Ayrton Senna ha recibido a los pilotos con un susto importante: unas inundaciones brutales que han dejado parte de la pista bajo el agua y llena de barro hace apenas unos días.
Pecco Bagnaia ha sido uno de los primeros en dar la voz de alarma. El italiano de Ducati no se ha cortado al hablar sobre lo que se encontró al llegar al box. Aunque el agua ya se ha retirado, el miedo a que una tormenta repentina arruine el Gran Premio está muy presente en el ambiente.
"El trazado parece muy bonito", comentaba Pecco a los micrófonos de la televisión italiana. El campeón parece disfrutar de las curvas brasileñas, pero tiene un ojo puesto en el cielo de forma constante. "El trazado es técnico, rápido y estrecho: me gusta. Hay muchas curvas que enlazar: algunas rápidas, otras que vuelven mucho atrás, así que en general es agradable", explicaba sobre el diseño de la pista.
Sin embargo, el optimismo se frena en seco al recordar lo que pasó el martes. Las lluvias torrenciales inundaron zonas críticas y el equipo de limpieza ha tenido que trabajar a destajo para que el asfalto sea practicable. Bagnaia tiene claro que el peligro no ha pasado del todo si las nubes vuelven a descargar con fuerza.
"Esperemos que no llueva más, porque si lo hace, las condiciones serían un poco difíciles, especialmente antes de las dos últimas curvas, porque tiende a inundarse, y el martes hubo una situación bastante crítica", confesaba el piloto. Pecco reconoce que lo que vio al aterrizar en el circuito le dejó impresionado: "Vine aquí al circuito y fue duro. Pero, en cualquier caso, estamos preparados para todo y la pista es realmente bonita".
A pesar del susto, los pilotos se han encontrado con un asfalto nuevo que es la envidia de otros circuitos del Mundial. Bagnaia ha alucinado con lo liso que está el suelo, algo fundamental para ir rápido con estas motos. "Creo que será muy difícil pensar en el agarre a la pista al principio. Veremos, el asfalto es definitivamente como una mesa de billar, es perfecto", decía con una sonrisa.

Eso sí, la limpieza total es otra historia. El desbordamiento dejó restos de tierra y suciedad que pueden dar algún susto en las primeras vueltas del viernes. "Está un poco sucio, pero creo que el agarre será bastante bueno. Lo importante será poder dar muchas vueltas para entender qué hacer en la moto", añadía el de Ducati, consciente de que rodar mucho será la única forma de limpiar la trazada.
Otro de los temas calientes del fin de semana es el de los neumáticos. Michelin ha traído a Brasil la carcasa trasera más dura, la misma que tantas pesadillas le dio a Bagnaia en el GP de Tailandia hace poco. Es una goma que no termina de gustarle y que le obliga a cambiar su estilo de pilotaje.
En el box de Ducati han estado dándole vueltas a los datos para que el neumático no vuelva a ser un problema. Pecco confía en que el nuevo asfalto brasileño ayude a que la goma funcione mejor que en Buriram. "No lo sé, parece que hace mucho calor, pero normalmente no es un problema para mí. Ducati ha trabajado mucho para entender qué pasó con el consumo de los neumáticos traseros en el último GP porque sufrimos mucho en ese aspecto", explicaba el piloto.
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La duda es si el calor extremo de esta zona de Brasil afectará al rendimiento de la Desmosedici. De momento, Bagnaia prefiere ser cauto y confiar en que el trabajo de los ingenieros dé sus frutos. "Esta pista es nueva para todos, el asfalto parece fantástico, solo un poco sucio, quizá no tengamos ese problema otra vez", sentenciaba antes de subirse a la moto.

