
Las suspensiones que funcionan con aire comprimido en lugar de muelles de acero no son un invento de ayer. De hecho, hay que viajar hasta 1907 para encontrar la primera moto que las usó. Sin embargo, la marca china Benda se ha propuesto que esta tecnología deje de ser algo raro o un extra carísimo de marcas como Harley-Davidson para convertirla en el estándar de su nueva gama de motos custom.
El funcionamiento es bastante distinto a lo que estamos acostumbrados a ver en las horquillas convencionales. En lugar de llevar un muelle metálico dentro, el sistema utiliza cámaras de aire. Hasta ahora, si querías cambiar la dureza o la altura, tenías que usar una bomba manual. Benda ha eliminado ese engorro instalando un compresor eléctrico controlado por una centralita que hace todo el trabajo sucio por el piloto.
Esta tecnología es el resultado de un trabajo conjunto entre la empresa ELAI y el gigante tecnológico Huawei. Han cogido el concepto que llevan los coches de lujo y lo han adaptado a las dos ruedas. El objetivo es que la moto sea capaz de leer cuánto peso lleva encima y ajustarse sola para que la conducción sea siempre cómoda y estable, independientemente de si vas solo o con equipaje.
La opción más económica para disfrutar de este sistema es la Benda Dark Flag 500. Se trata de una moto que monta un motor V4 de fabricación propia y que ya se puede comprar en España desde 8.790 euros. Su sistema electrónico permite que el asiento se mueva entre los 670 mm y los 700 mm de altura, algo que viene muy bien para los que no son muy altos.
Desde la marca explican que "el sistema electrónico de suspensión adaptativa automática ajusta la altura de conducción de 670 mm a 700 mm, lo que ofrece una experiencia versátil y cómoda adaptada a diversos terrenos y preferencias de conducción". Básicamente, la moto decide cuánta presión necesita para que el usuario siempre vaya en la posición que ha elegido previamente.

Para los que buscan algo más de potencia y sofisticación, la Rock 707 y la LFC 700 Pro dan un paso más allá. Estas motos utilizan una suspensión de doble cámara. La ventaja de este diseño es que permite cambiar la dureza del amortiguador sobre la marcha. Si el sistema usa las dos cámaras, la moto es mucho más blanda y cómoda. Si se cierra una válvula electrónicamente, el aire tiene menos espacio, el muelle se vuelve más rígido y la moto se siente más deportiva.
La LFC 700 Pro es el modelo que más expectación está levantando en los concesionarios españoles este 2026. Con un precio de 13.490 euros y un motor de cuatro cilindros que rinde 78 CV, ofrece un rango de ajuste de altura de 70 mm. Es decir, el asiento puede pasar de estar a ras de suelo a 650 mm hasta subir a los 720 mm según lo que necesite el piloto en cada momento.
Benda destaca que "la LFC700 PRO incorpora una innovadora suspensión trasera neumática de doble cámara con ajuste electrónico, una característica pionera en su segmento". Esta mejora técnica permite al motorista "subir o bajar la altura de la moto y ajustar la firmeza al instante. Ya sea para una conducción baja y agresiva o una posición más elevada y cómoda, el sistema se adapta a cada situación sin perder estabilidad ni control".

Uno de los puntos más prácticos es la función de bajada automática al detenerse. Cuando la moto detecta que la velocidad llega a cero, el sistema suelta presión para que el asiento baje al punto más cercano al suelo. Esto facilita mucho las maniobras en parado o los apoyos en los semáforos. En cuanto el piloto acelera de nuevo, el compresor vuelve a subir la moto a su altura de crucero de forma imperceptible.
La Rock 707 también juega con estas ventajas. Su asiento oscila entre los 690 mm y los 720 mm. Al igual que sus hermanas de catálogo, cuenta con un sistema de autonivelado. Si subes a un pasajero, los sensores detectan el peso extra y meten más aire para que la moto no se hunda y mantenga la misma geometría de dirección que cuando vas solo.
Leer también: La nueva trail española que llega: cuesta menos de 3.600 euros y viene con cámara onboard
Con esta estrategia, Benda se sitúa por delante de muchos fabricantes europeos y americanos que siguen apostando por suspensiones tradicionales o electrónicas de muelle. Veremos si esta apuesta por la comodidad neumática se convierte en la nueva tendencia del segmento custom para los próximos años.

