Que cuál es la moto más bonita del mundo es una pregunta que muchos se hacen, y que, de cualquier manera, parece que solo existe para cada uno, pues es más una cuestión subjetiva... Pero no. Hasta ahora la respuesta dependía del corazón, del garaje y de los recuerdos de cada uno. Pero esta vez ya no hay gustos personales, sino un premio objetivo. Un jurado internacional especializado en diseño industrial ha puesto nombre propio a la moto más bonita del mundo.
La Ducati Panigale V4 ha sido reconocida con el Good Design Award 2025, uno de los galardones más antiguos y prestigiosos del sector del diseño a nivel mundial. Fundado en 1950 en Chicago por figuras como Eero Saarinen y Charles y Ray Eames, este premio no se centra únicamente en la estética, sino en la integración coherente entre forma, función y tecnología. Es decir, no basta con ser espectacular; hay que justificar cada línea del premio... Y la Panigale es ya, oficialmente, la moto más bonita del mundo.
En ese terreno, la superbike de Borgo Panigale juega en casa. La actual generación de la Panigale V4 representa la séptima evolución de un concepto que Ducati ha ido puliendo con precisión quirúrgica, y el resultado (a ver, no podría ser de otra manera en pleno 2026) es una moto donde la aerodinámica no es un añadido visual, sino un elemento estructural del proyecto. Las alas, las canalizaciones internas y el estudio del flujo de aire forman parte del conjunto desde el primer trazo, no como un apéndice posterior.
Pero el reconocimiento no termina ahí, sino que la Panigale V4 también ha sido galardonada este mismo año con el Red Dot Award y el iF Design Award, ambos considerados referencias absolutas en el ámbito del diseño europeo. Tres premios internacionales de máximo nivel en un mismo curso para un modelo de producción no es algo habitual en la industria de la moto, y menos aún en el segmento superbike, donde el rendimiento suele imponerse a cualquier otra consideración.
Lo interesante es que en este caso no hay conflicto entre belleza y prestaciones porque la Panigale V4 no es un ejercicio estético aislado; es una moto concebida con mentalidad de circuito... Pero matrícula para la calle. La ergonomía, la arquitectura del chasis, la distribución de masas y la gestión térmica también se tienen en cuenta a la hora del galardón, y parece más que obvio que la 'Pani' lo gana en todo.
Luego tampoco está exenta de cieta decisiones que han generado debate... La más llamativa, la desaparición del basculante monobrazo en favor de una solución más eficaz, decían los ingenieros de Borgo Panigale cuando la presentaron. La realidad es que fue cargarse uno de los elementos más distintivos, llamativos (y diríamos que eficientes, pero los ingenieros saben más) de la deportiva italiana.
Andrea Ferraresi, director de Estrategia y Centro Stile de Ducati, explicaba tras recibir el galardón: “Recibir el premio Good Design Award es un gran orgullo para nosotros. Cada línea y cada volumen de la Panigale V4 nace de una visión precisa, en la que el diseño y el rendimiento deben dialogar en armonía”. Y añadía: “Este reconocimiento valida lo que significa diseñar una Ducati: crear motos capaces de generar emociones a primera vista y cumplir esa promesa una vez en movimiento, gracias a la integración de la belleza y la tecnología”.
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La herencia está ahí. Hay guiños evidentes a la histórica 916 en las proporciones y en la tensión de las superficies, pero reinterpretados bajo los estándares aerodinámicos actuales. Y en un mercado donde la competencia es feroz y donde cada fabricante intenta diferenciarse a través de la electrónica o las cifras de potencia, que un modelo destaque por su coherencia global y siga siendo aquella moto que diseñó el 'Miguel Ángel de las motos' (Tamburini, para los que no caigan) resulta significativo todavía en 2026.


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