
La paciencia de Fabio Quartararo ha saltado por los aires en Tailandia. Lo que debía ser el inicio de la resurrección de Yamaha con su nuevo motor V4 se está convirtiendo en una pesadilla. Durante la jornada de este sábado en el circuito de Buriram, las cámaras de MotoGP captaron al campeón de 2021 dedicándole una peineta a su propia moto en plena pista, un gesto que deja claro que el proyecto de 2026 ha nacido con el pie izquierdo.
El paso del motor de cuatro cilindros en línea al V4 era la gran promesa de la marca japonesa para volver a la zona alta. Sin embargo, los problemas no dejan de crecer. Tras un test en Sepang donde la fiabilidad obligó a parar las motos por seguridad, el estreno en Tailandia ha confirmado que la moto es lenta y difícil de conducir.
A media tarde, el panorama para la fábrica de los tres diapasones era desolador. La mejor Yamaha en la tabla de tiempos era la de Jack Miller, del equipo Pramac, situada en una discreta 13ª posición. Quartararo, por su parte, terminó el día en el puesto 18, rodeado por el resto de pilotos de la marca y solo por delante del rookie Toprak Razgatlioglu.
La frustración del francés no se quedó solo en el gesto obsceno sobre la moto. Al regresar al box, su cara era un poema, reflejando el agotamiento de quien ve cómo se escapa otra temporada antes de empezar. Al terminar el entrenamiento, Fabio atendió a la prensa con un tono de voz apagado, lejos de la combatividad de otros años.
"Fue un día agotador, estamos trabajando en nuestro programa y obviamente nos queda un largo camino por recorrer", explicó el piloto de Niza. Según sus palabras, la falta de una base estable está volviendo locos a los ingenieros y a los propios pilotos, que no encuentran dos vueltas seguidas con el mismo comportamiento.
"Ninguna salida del box es igual. Cada vez se sale a pista con piezas diferentes o especificaciones distintas", confesó Quartararo.
Lo más preocupante es que el piloto parece haber tirado la toalla en cuanto a exigir mejoras rápidas. Ya no hay broncas en el box ni peticiones desesperadas de piezas nuevas. Fabio ha entrado en una fase de resignación que muchos en el paddock interpretan como el paso previo a su salida definitiva hacia Honda.
"No pregunto más por un calendario de cuándo llegarán las piezas o actualizaciones. Yamaha tiene mucho interés en mejorar el rendimiento de nuestro paquete lo antes posible", comentó al ser preguntado por los plazos de evolución del nuevo motor V4.
El problema principal sigue siendo el mismo de siempre: la velocidad punta. A pesar del cambio de arquitectura del motor, la Yamaha sigue perdiendo unos 10 km/h respecto a las Ducati y Aprilia en las rectas de Buriram. Para Fabio, esto es un lastre imposible de compensar con pilotaje.
UNA IMAGEN QUE ROMPE EL CORAZÓN 💔
— DAZN España (@DAZN_ES) February 21, 2026
La decepción, el sufrimiento y el enfado de Fabio Quartararo tras el mal rendimiento de su Yamaha en el #BuriramTest 🇹🇭#MotoGP 🏁 pic.twitter.com/hwyWPkAb1L
"La falta de velocidad punta es siempre una desventaja, no importa en qué pista sea", sentenció el francés. Sus previsiones para el inicio del Mundial son bastante realistas y nada optimistas. "Lo que es seguro es que pasarán meses hasta que haya progresos significativos", añadió.
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Para la segunda jornada de test, el objetivo de Quartararo es dejar de dar palos de ciego con el inventario de piezas y centrarse en algo que le permita pilotar sin jugarse el físico en cada curva. "Seguiremos trabajando e intentaremos encontrar una puesta a punto el segundo día. Es importante no cambiar mucho la moto, aunque así me sienta cómodo", finalizó.

