
Jorge Martín ha vuelto a subirse a la Aprilia y las noticias son mejores de lo esperado. Después de casi tres meses en el dique seco, el madrileño ha rodado en el circuito de Buriram durante la primera jornada de test oficiales de MotoGP en este 2026. Su tiempo de 1:29,813 lo ha dejado en la decimotercera posición, pero lo más importante hoy no era el crono, sino comprobar si su cuerpo aguantaba el esfuerzo.
El camino hasta Tailandia ha sido un calvario para Martinator. Su primer año con Aprilia en 2025 fue un desastre por culpa de las lesiones y las operaciones constantes. Se llegó a decir que no cumpliría su contrato, pero tras saltarse los test de Sepang para recuperarse bien, Martín ha regresado con ganas de guerra. Esta vez ha dejado guardado el número 1 y ha vuelto a lucir su mítico 89 en el carenado de la RS-GP.
Las sensaciones del piloto de San Sebastián de los Reyes han sido positivas desde la primera tanda. "Me he sentido bien en la moto enseguida, la moto funciona realmente muy bien", ha explicado Jorge al bajarse de la Aprilia. El madrileño destaca que Buriram es una pista que siempre se le ha dado bien personalmente, lo que ha ayudado a que el regreso sea mucho más fluido y natural que en otras ocasiones.
En el garaje de Aprilia no han perdido el tiempo y han ajustado la ergonomía de la moto. Han modificado ligeramente su posición sobre el asiento y han movido algo de peso para que se sienta más cómodo. "Hoy es quizás el primer día en el que he sentido que tenía mi moto entre las manos. Cambiamos un poquito mi posición en el asiento, movimos ligeramente el peso y enseguida me sentí genial", confesaba Martín, que agradece el trabajo previo realizado por los probadores de la marca en Malasia.
A pesar de verse competitivo, Martín no lanza las campanas al vuelo. Sabe que la moto de 2026 es una evolución de la que ya probó en Valencia y que todavía le falta ritmo para pelear con los de delante. "La moto no ha cambiado muchísimo, porque la última vez que la probé fue en Valencia. Esa moto ya estaba bastante cerca de la que tenemos ahora. Hoy he sido rápido, pero todavía me falta un segundo en ritmo de carrera", comentaba con sinceridad sobre el asfalto tailandés.
El piloto tiene claro que el margen de mejora es amplio si consiguen afinar los detalles técnicos. "Siento que puedo mejorar mucho, tengo margen. Quizás trabajando en la electrónica podemos hacer algo, pero en general sé que tengo mucho por mejorar", explicaba Jorge.

La gran duda de todo el paddock era su estado físico, especialmente después de pasar por el quirófano en diciembre. Aunque empezó el día con algunas molestias en la mano por la agresividad de la moto, el dolor fue desapareciendo con las vueltas. "Me siento bien desde el punto de vista físico. La mano al principio me hizo sufrir un poquito, porque volver a subirse a una MotoGP no es fácil, es siempre una moto muy agresiva. Al principio me dolía, pero luego con el tiempo las cosas mejoraron", admitía el madrileño.
El hombro, que era lo que más preocupaba a los médicos de Aprilia, no le ha dado guerra en todo el día, lo cual es una victoria psicológica importante. "El hombro ha ido bien desde el principio. Ciertamente debo estar tranquilo, porque mañana tenemos otra jornada y no quiero llegar destrozado. Pero puedo decir que me siento mucho mejor que en Valencia, por ejemplo, y eso es una buena señal", destacaba Martín con optimismo.
Jorge tiene claro que ahora mismo su prioridad es acumular kilómetros para ponerse en forma atlética. "Creo que estoy curado al 100%, pero todavía no estoy en forma al 100%. Debo trabajar aún en los músculos y la mejor forma de hacerlo es estar en el sillín. No quiero apretar demasiado, pero es importante pasar mucho tiempo en la moto para recuperar la condición", reconocía el piloto de Aprilia.
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De cara a las próximas horas, el plan de trabajo sigue siendo intenso, probando aerodinámica y ayudando a su compañero Bezzecchi. Jorge Martín ha cerrado la jornada demostrando una confianza total en su equipo técnico y en las órdenes que recibe del box. "Aprilia decide por mí, solo me dicen con qué moto empiezo. ¡Me piden que sea rápido, obviamente! Yo confío en ellos y en lo que me hacen probar", concluía Martinator.

