Es evidente que China ya no es un mero actor en el mundo de la moto. Cada vez tiene más protagonismo, y en 2026 ya no son lo que eran en 2020. Por entonces eran famosos por las ya archiconocidas copias chinas que se dedicaban a copiar. El problema es que, aunque parezca que han evolucionado, no todas lo han hecho; siguen saliendo fusiladas de allí. Y la última ha cabreado mucho a Harley. Tanto que, según informa Moto-Station, los americanos habrían presentado una demanda contra un fabricante chino que ha reproducido tanto uno de sus motores como uno de sus modelos más icónicos: la Sportster.
La cuestión no es nueva. En 2022, durante el Salón de Milán, apareció discretamente en un stand una moto que llamó la atención de muchos: la Shineray Stormbreaker. Su silueta, su arquitectura mecánica y su planteamiento recordaban de una forma categórica y más que evidente a la Harley-Davidson Sportster refrigerada por aire, que por cierto, desapareció del catálogo europeo en 2021. Aquella retirada supuso, según se recordó durante la videoconferencia, una pérdida del 40% del volumen de ventas de la marca en Europa.
Recientemente se trasladó directamente la cuestión a los representantes estadounidenses de la compañía, ya pregunta fue clara: "En 2021, la familia Sportster refrigerada por aire desapareció del catálogo europeo, lo que supuso una pérdida del 40% del volumen de ventas para la marca. Poco después, vimos motos chinas que replicaban de forma muy similar el aspecto y la tecnología de la Harley-Davidson Sportster, en particular la Shineray Stormbreaker, presentada en Europa por SWM. Posteriormente, se presentaron otras motocicletas y motores de otros fabricantes chinos; la inspiración siempre está presente. ¿Cuál fue su reacción?".
De los tres portavoces presentes, fue Paul James, director de relaciones con la prensa de Harley-Davidson, quien tomó la palabra. Su respuesta fue breve y medida: "No puedo comentar sobre la legalidad de los productos copiados/reproducidos que vimos en las ferias. Somos conscientes de ello. Nuestro departamento legal ha estado involucrado en este asunto. No puedo decir más al respecto ni hablar de productos futuros".


Vale que las declaraciones son ciertamente contenidas, pero también suficientemente claras como para confirmar que el caso está en manos de los abogados. Según señala Moto-Station, la Motor Company habría interpuesto una demanda relacionada con estos modelos, aunque no se conocen detalles sobre su alcance. No ha trascendido si se ha producido un contacto directo con el fabricante chino ni si existe ya algún tipo de procedimiento abierto fuera de Estados Unidos.
La Shineray Stormbreaker, exhibida en Milán bajo el paraguas de SWM (marca italiana cuyo socio industrial es precisamente Shineray y que ya tiene algo de nombre en el sector), no llegó a comercializarse oficialmente en Europa, aunque sí se anunció su precio para el mercado chino y se probaron algunas unidades aisladas. Aun así, el simple hecho de su aparición en tierras europeas para llamar la attención fue suficiente para generar debate sobre los límites de la inspiración y la protección de la propiedad intelectual en la industria de la moto. Algo que Harley no se ha tomado demasiado bien.
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Harley-Davidson no ha ofrecido más detalles por el momento. Pero el mensaje es evidente: la marca es consciente de las réplicas y ya ha activado su maquinaria legal con todo lo que se parezca a su elenco de motos y pise territorio en el que ellos estén. Ahora queda por ver hasta dónde llega el procedimiento y si este caso marcará un precedente en un mercado donde las fronteras entre inspiración y copia cada vez son más difusas.

