
Imagina que vas a un concesionario en España y te compras una MITT 775R, una deportiva de 82 cv que llevamos viendo por nuestras calles desde el año pasado. Pues bien, si cruzaras la frontera hacia Francia o Alemania mañana mismo, te encontrarías exactamente con la misma moto, pero con otro nombre y otro precio. Allí se llama Mash K750 y la presentan como la gran novedad de la marca francesa para este 2026.
Este fenómeno de ponerle distintas pegatinas a un mismo producto es más común de lo que parece, pero el caso de esta deportiva es especialmente llamativo por lo descarado del asunto. La moto nace originalmente en las instalaciones de la marca Jedi en China. Allí se vende como la Jedi K750 Pro y cuesta unos 5.600 euros.
Es decir, que el viaje desde Asia hasta los escaparates europeos le supone un incremento de precio considerable, algo lógico por los costes de importación y el beneficio de los distribuidores locales.
En nuestro país, MITT la comercializa por 6.995 euros. Si miramos lo que pide Mash por ella ahora que la acaba de lanzar en el resto de Europa, la cosa varía según el país. En Francia se puede sacar por 6.899 euros, mientras que en Alemania la broma sube hasta los 7.699 euros. Es curioso ver cómo, siendo exactamente el mismo hierro, la cartera sufre más o menos dependiendo de en qué idioma hable el vendedor.
Lo que no cambia es su origen y su diseño. Aunque la fabrique Jedi, la estética tiene un sello muy europeo porque detrás de sus líneas está el estudio italiano Marabese. De hecho, en su presentación técnica destacan que cuenta con un diseño Made in Italy, incluyendo el basculante monobrazo de aluminio. Ese basculante es, sin duda, la pieza que más entra por los ojos y lo que hace que parezca una moto mucho más cara de lo que realmente es.

Pero la ensalada de países no acaba ahí. El motor, un bicilíndrico de 730 centímetros cúbicos, recibió ayuda de los suizos de Suter Racing para su puesta a punto. Es una mezcla internacional en toda regla: corazón chino, retoques suizos y traje italiano para venderse bajo marcas españolas o francesas. Incluso en algunos mercados del este se ha llegado a ver con los logotipos de la marca Jawa.
Si nos ponemos a mirar las cifras frías, hay detalles que chirrían un poco. Mientras que aquí MITT siempre ha hablado de 82 cv, Mash declara para este 2026 una potencia de 75 cv. Puede que sea un tema de homologaciones europeas o simplemente una forma de curarse en salud con las cifras.
Además, anuncian un peso de 217 kilos con el depósito de 14 litros lleno. Para ser una moto que quiere competir en el segmento de las deportivas de media cilindrada, se ha pasado un poco con los pasteles; es bastante pesada comparada con sus rivales directas.

A nivel de componentes, la Mash K750 intenta compensar ese sobrepeso tirando de nombres conocidos para dar confianza al comprador. Monta frenos Brembo, ABS firmado por Bosch y viene de serie con neumáticos Michelin Road 6. También incluye chuches tecnológicas como la pantalla TFT con conexión al móvil, llave inteligente para arrancar sin sacarla del bolsillo y sensores que te dicen la presión de las ruedas en tiempo real.
Sin embargo, se nota que es una moto de bajo coste en otros detalles. No busques un acelerador electrónico con modos de conducción o un control de tracción, porque no los tiene. Se conforma con un acelerador de cable de los de toda la vida. Tampoco trae de serie el cambio rápido (quickshifter) que ya es casi un estándar en cualquier moto con aspiraciones deportivas en este 2026.
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Lo que está claro es que estamos ante un modelo que busca conquistar al usuario por la vista y por el precio. Es una opción muy válida para quien quiera estrenar una moto pintona sin dejarse los ahorros de su vida, pero no deja de ser extraño este juego de identidades. Al final, da igual que la llames MITT, Mash o Jedi; si te gusta la estética y te cuadra el precio, te estás llevando la misma máquina a casa.

