
El mundo de las dos ruedas y la cocina acaban de cruzarse de la forma más inesperada. La gente de Camshop.JP ha sacado a la venta un cortador de pizza que es una réplica exacta de la mítica Suzuki Katana GSX 1100 S de 1981. No es el típico accesorio barato que encuentras en cualquier tienda; hablamos de un objeto de colección con licencia oficial que cuida cada detalle del modelo original.
Esta pieza está fabricada con un cuerpo de plástico que imita las formas de la moto clásica, incluyendo el motor y ese carenado tan agresivo que la hizo famosa. La rueda delantera es la que hace el trabajo sucio: es un disco de acero inoxidable bien afilado para trocear cualquier masa sin despeinarse. En la parte trasera, han montado una llanta de cinco radios que clava el diseño de la Suzuki de los ochenta.
Un detalle que mola mucho es que el paquete incluye un pequeño caballete para la rueda delantera. Gracias a esto, puedes dejar la moto "aparcada" y derecha en cualquier estantería o en la mesa del salón cuando no la estés usando. Es una forma de tener una Katana en casa sin que ocupe medio garaje ni te cueste un ojo de la cara.
Desde la marca dejan claro que tú mandas a la hora de buscarle un hueco en casa. Al final, queda bien tanto en la cocina como en una vitrina junto a otros modelos a escala.
Camshop.JP es una empresa japonesa que ya tiene experiencia en esto de hacernos gastar dinero en merchandising. Son los mismos que fabrican ratones de ordenador con forma de Toyota AE86 o cajas de pañuelos que parecen furgonetas Volkswagen. Lo mejor es que, al ser un producto oficial, el nivel de realismo es muy alto. Si te fijas mucho, verás que el nombre del fabricante aparece grabado hasta en los flancos de los neumáticos.


El precio en Japón es de 2.640 yenes, lo que vienen a ser unos 14 euros. Ahora mismo, en pleno 2026, lo bueno es que ya no hace falta viajar a Tokio para conseguir estas frikadas. Camshop tiene acuerdos para realizar envíos a casi cualquier rincón del planeta, por lo que recibirla en casa es más fácil que nunca.
Para los que vivimos en España, la jugada sale bastante bien. El envío cuesta unos 17 euros, aunque siempre hay que contar con que en la aduana podrían pedir algún extra. Aun así, sigue siendo un capricho asequible para cualquier fan de la marca de Hamamatsu que quiera darle un toque motero a sus cenas.

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Hay dos colores disponibles para elegir: el clásico plata y un rojo bastante llamativo. En ambos casos, el motor y las ruedas vienen en negro para que el contraste sea igual que en la moto real de hace cuatro décadas. Las proporciones están muy conseguidas y no se ve para nada como un juguete de mala calidad.

