
Ducati ha aterrizado en los test de Sepang de este 2026 con deberes acumulados. La nueva GP26 promete ser un cohete, pero Marc Márquez se ha encontrado con un dilema que ya conocen bien en Borgo Panigale: elegir el paquete aerodinámico correcto. No es una decisión cualquiera, porque lo que decidan estos días en Malasia será lo que lleven pegado a la moto durante gran parte de la temporada.
El piloto de Cervera no ha tenido un miércoles fácil. Entre el hombro, que todavía le da guerra, y la lluvia que apareció por la tarde, el plan de trabajo se ha quedado a medias. Márquez terminó el día en la 15ª posición, lejos de los tiempos de cabeza, pero tiene muy claro que ahora mismo marcar una vuelta rápida es lo de menos si no aciertan con los alerones.
"Seguimos trabajando con los aspectos aerodinámicos, porque es lo que vas a homologar en la carrera de Tailandia", explicaba Marc para justificar por qué no se ha vuelto loco buscando un tiempo récord. El reglamento es estricto y, una vez que empiece el Mundial en Buriram, los carenados se sellan y apenas hay margen de maniobra.
Para Márquez, la prioridad está muy por encima de verse arriba en la tabla de tiempos estos días. "Creo que esto es lo más importante de este test, porque todas las demás cosas de la moto las puedes cambiar durante la temporada, y empezamos con una buena base del año pasado", comentaba el piloto del equipo Lenovo. Según Marc, el plan es tajante: "Mañana por la mañana tenemos que terminar las pruebas de aerodinámica. Eso es prioritario y es mucho más importante que los tiempos por vuelta".
A pesar de que Ducati ha dominado la técnica de las alas durante la última década, Márquez prefiere ser precavido con las novedades. Sabe que la moto de 2025 era un avión y no quiere dar pasos en falso. "En algunos aspectos sentimos una mejora, especialmente en este circuito nos ayuda", admitía sobre la GP26, aunque rápidamente ponía los pies en el suelo.

"En algunos aspectos tenemos que ser muy cuidadosos, porque la moto del año pasado funcionaba muy bien. Tenemos que entender qué paso es mejor para nosotros", advertía Marc a los periodistas. El ocho veces campeón sabe que, en MotoGP, a veces una pieza nueva te da algo en una curva pero te lo quita en otra, y por eso insiste en que "es muy difícil ser mejor en todas las áreas de inmediato con las piezas nuevas".
Debido a su reciente lesión de hombro, Márquez está gestionando sus fuerzas al milímetro. En la primera jornada solo dio tandas cortas de un par de vueltas, pero su intención es apretar un poco más si el cuerpo y el reloj se lo permiten. "Si tengo tiempo para ello, quiero intentarlo. Sé que puede ayudarme a mejorar mi condición física, pero ese no es el objetivo principal para mañana", decía respecto a hacer un simulacro de carrera largo.
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Lo curioso es que, mientras otros pilotos se vuelven locos ajustando los clics de la amortiguación, en el box de Marc apenas han cogido las herramientas para eso. "Por el momento, por ejemplo, desde la primera salida hasta ahora no hemos tocado la suspensión, porque ahora mismo estoy probando cosas más grandes", confesaba el catalán.

