
El segundo día de test en Sepang ha dejado una imagen que pocos esperaban ver tan pronto en este 2026. Joan Mir ha terminado la jornada como el más rápido a lomos de su Honda, marcando un territorio que la marca japonesa no pisaba en mucho tiempo. Pero mientras en el box de HRC celebraban el 1:56.874 del balear, justo al lado, en el garaje de Yamaha, el ambiente era de funeral. La marca de los diapasones no ha podido sacar sus motos a pista en todo el día por culpa de unos problemas mecánicos que parecen bastante graves.
Mir ha sabido aprovechar el momento de frescor matinal para marcar su mejor vuelta. Fue un zarpazo temprano que nadie pudo contestar después, en parte porque la lluvia apareció a media tarde para aguarle la fiesta a los que buscaban un último time attack. Es la primera vez desde 2022 que una Honda lidera una jornada de test oficiales, lo que da un respiro enorme a un proyecto que lleva años dando palos de ciego.
La gran noticia del día, por desgracia para ellos, ha sido el parón total de Yamaha. El nuevo motor V4, la gran esperanza blanca de los japoneses para este año, ha dicho basta. El problema ya asomó la patita el martes por la tarde cuando Fabio Quartararo se quedó tirado, y hoy los ingenieros han decidido que lo mejor era no rodar hasta entender qué está pasando.
El panorama es bastante negro para ellos. Quartararo ya llegaba tocado con una fractura en el dedo tras su caída de ayer, y ahora se encuentra con que su equipo no sabe cómo arreglar el desaguisado del motor. A este paso, Yamaha se irá de Malasia habiendo rodado solo un día de los tres previstos, algo que a estas alturas de la pretemporada es casi un suicidio deportivo.
Después de comer, y tras las típicas pruebas de salida que hacen todos los pilotos a eso de las 13:00, el asfalto de Sepang se puso como una auténtica plancha. Pecco Bagnaia fue el primero en echarle valor y salir a pista a las 15:30, seguido de cerca por Maverick Viñales y Johann Zarco. En ese momento, los tiempos ya no bajaban: los equipos estaban más centrados en ver cómo aguantaban las piezas nuevas con el calor extremo.

Alex Márquez tuvo un día movidito. El piloto de Gresini se fue al suelo en la sesión de mediodía, un arrastrón que le cortó un poco el ritmo. Por suerte, no hubo que lamentar lesiones y el equipo confirmó que salió ileso. Al final, terminó el 12º, centrado más en recuperar sensaciones que en buscar una vuelta rápida.
Por su parte, Aprilia sigue a lo suyo con la ciencia ficción. Marco Bezzecchi estuvo probando un alerón trasero nuevo que parece sacado de una película de naves espaciales. Terminó sexto, justo por detrás de un Pedro Acosta que sigue demostrando que la KTM oficial le sienta como un guante. El murciano fue cuarto y se nota que tiene un ritmo de carrera muy serio.
Cuando la pista se estaba empezando a llenar de nuevo sobre las 16:00, las nubes dijeron que ya bastaba. Empezó a chispear y en pocos minutos cayó el típico diluvio de Sepang. Fue el momento en el que la mayoría decidió quitarse el mono y dar el día por finiquitado.


Marc Márquez fue uno de los que no volvió a salir. El 93 estuvo bastante discreto hoy con la Ducati GP26, trabajando sobre todo en el nuevo carenado y la aerodinámica. Terminó en la 15ª posición, pero ya sabemos que Marc en los test no suele enseñar todas sus cartas hasta que llega el momento de la verdad.
Solo unos pocos, como el novato Diogo Moreira con la Honda del LCR o Franco Morbidelli (2º +0.109), se animaron a dar unas vueltas con neumáticos de agua. El resto se quedó en el box mirando las pantallas y rezando para que mañana el tiempo dé una tregua. El último día de test será clave: si Yamaha no sale a pista, tendrán un problema muy gordo para el inicio del Mundial.
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