
Los test de Sepang de este 2026 están siendo un auténtico rompecabezas para Toprak Razgatlioglu. El piloto turco, que acaba de aterrizar en el equipo Pramac, se está pegando con un problema que poco tiene que ver con su talento y mucho con el metro de medir. Con su 1,85 de estatura, es el piloto más alto de la parrilla de MotoGP, y eso en una moto tan compacta como la Yamaha M1 es un dolor de cabeza.
El problema principal está en el colín de la moto. Durante el Shakedown y el primer día de test oficiales, Toprak estuvo rodando sin los famosos alerones traseros de Yamaha. La marca japonesa le fabricó un asiento más bajo para que pudiera encajar sus piernas y no parecer un gigante sobre la moto, pero hay un hándicap: si ponen los alerones sobre ese asiento especial, la moto se pasa de la altura máxima que permite el reglamento.
Al final, pilotar una MotoGP actual sin carga aerodinámica trasera es como intentar correr con una mano atada a la espalda. El turco terminó el martes en la vigésima posición, muy lejos de los tiempos de cabeza. Por eso, en las últimas vueltas decidió volver al asiento antiguo, el alto de siempre, que sí permite montar las alas legalmente. Los resultados llegaron pronto, sobre todo a la hora de parar la moto.
"Al final usé el asiento alto, la versión antigua con la aerodinámica. Con eso tuve mejores sensaciones. Era más fácil frenar la moto y podía controlar mejor la parte trasera. También en algunas curvas bajo carga iba mejor", explicó Razgatlioglu después de bajarse de la Yamaha. El piloto tiene claro que, aunque vaya más incómodo, los alerones son innegociables: "Mañana seguramente empezaré desde el principio con el colín viejo. Los alerones son muy importantes".
Pero el asiento no es lo único que le trae de cabeza. Toprak también está probando unos semimanillares más altos para intentar estar más cómodo, pero la solución no le termina de convencer porque le estorba cuando la moto está muy inclinada. "Con los nuevos semimanillares estoy contento por ahora, pero en algunas curvas con mucha inclinación es difícil porque están demasiado altos", comentaba el turco.

Su obsesión por ir lo más pegado al suelo posible viene de lejos. Ya en el Mundial de Superbike tuvo movidas con el asiento de su BMW, pero en MotoGP el espacio es el que hay y no se puede hacer magia. "Para mí es muy importante un asiento lo más bajo posible. Las sensaciones son clave, pero no podemos bajarlo más por culpa del depósito de gasolina", admitía con cierta resignación.
A todo esto hay que sumar que el estilo de conducción de las SBK no sirve aquí. Toprak está intentando ser más fluido y no tan agresivo, algo que le está costando sangre, sudor y lágrimas. "Hoy he aprendido algunas cosas pequeñas. Me sigue costando mucho tener una velocidad de paso por curva alta. Estoy intentando cambiar mi estilo. No es fácil, pero tengo que hacerlo", confesó el piloto de Pramac.
Para el turco, adaptarse a la M1 es casi como volver a aprender a montar en moto, comparando la técnica incluso con categorías intermedias. "En algunas curvas tienes que pilotar como en Moto2. No me resulta fácil, es muy difícil", reconoció con total sinceridad. Además, la falta de avisos de la rueda delantera en MotoGP ya le ha dado el primer susto serio en la curva 5 de Sepang.
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Toprak estuvo a punto de irse al suelo por perder el tren delantero, pero logró salvar la caída de forma milagrosa. "Dejé una línea negra muy larga en el suelo. Empujé muy fuerte con la rodilla para levantar la moto. Si me llego a caer, habría destrozado la moto por completo. Tuve suerte. La curva 5 es un poco peligrosa", relató el turco sobre su primera gran salvada en la categoría reina.

