
La pretemporada de MotoGP ha arrancado con una dupla que nadie vio venir hace unos años. El box del KTM Tech3 tiene nuevo jefe en la sombra y no es otro que Jorge Lorenzo. Tras un 2025 marcado por ese feo accidente en Sachsenring que le cortó las alas en pleno vuelo, Maverick Viñales ha vuelto con las pilas cargadas y un plan de ataque muy claro. La recuperación ha sido total y el de Roses ya no quiere excusas.
El cambio físico de 'Mack' es evidente a simple vista y los datos lo confirman. El propio piloto ha explicado cómo ha tenido que trabajar duro en el gimnasio para recuperar la masa muscular perdida durante la convalecencia. "A finales de 2025 pesaba 61 kg, ahora estoy entre los 65 y los 66. La potencia ha vuelto y ya no tengo dolor", comentaba Maverick durante la presentación de la nueva decoración de la RC16.
El test definitivo para saber que está listo ha sido retomar sus hobbies: "Estoy convencido de que en la moto no tendré problemas. Al contrario, no podría jugar ni al tenis ni al voleibol".
Pero la gran novedad está en su esquina. Jorge Lorenzo ha pasado de ser un antiguo rival a convertirse en su sombra, actuando como entrenador y mentor. La conexión entre ambos empezó a fraguarse en el GP de las Américas, aunque el acuerdo se cerró definitivamente tras la lesión del catalán. Maverick reconoce que la presencia del pentacampeón es vital, asegurando que Jorge "es un plus" y que está "tratando de aprovechar lo máximo posible su presencia".
Nadie duda de la exigencia del mallorquín. Lorenzo no se anda con rodeos y aprieta las tuercas a su pupilo incluso cuando las condiciones invitan a quedarse en el sofá. Viñales soltó una anécdota que define perfectamente este nuevo método de trabajo: "Un día, por ejemplo, en el entrenamiento diluviaba y yo quería volver a casa, pero él insistió en que siguiera rodando"
En el apartado técnico, el invierno ha servido para pulir detalles de pilotaje. Maverick tiene claro dónde se ganan las carreras hoy en día y ha puesto el foco en dos áreas críticas: "Me he focalizado en frenadas y aceleraciones". El objetivo es llegar a los test de Sepang con los deberes hechos y la moto por la mano, esperando además que KTM haya resuelto los problemas de "sacudidas en la parte trasera y en curva", algo que parece ir por buen camino tras el "feedback positivo" de Pedro Acosta en sus primeras pruebas.

Sorprende ver el buen rollo que hay ahora entre dos pilotos que tuvieron sus más y sus menos en el pasado. La madurez ha suavizado las cosas y ahora forman un equipo compacto. "Genial, nos llevamos muy bien y esto me sorprende un poco porque en pista hubo tensiones, pero también él está ahora en una fase diferente de su vida", admite el piloto de KTM. La fórmula parece funcionar: "Trabajamos duro, pero también nos divertimos mucho".
La influencia de Lorenzo llega a rincones inesperados. El balear está intentando que Maverick abrace la calma a través de la meditación, aunque esto le está costando más que bajar tiempos en pista. "Sí, y para mí es durísimo estar relajado porque soy una persona muy dinámica", confiesa. Además, Jorge también está echando una mano con la imagen pública, dedicándose "mucho también a las redes sociales creando tantos contenidos con el objetivo de atraer nuevos socios".
Sobre la moto, ambos hablan el mismo idioma. Viñales recuerda que sus estilos ya eran parecidos cuando compartieron marca en Yamaha. Ahora buscan aplicar esa finura a la bestia austriaca. A pesar de los elogios de Lorenzo, que le sitúa al nivel de talento de los más grandes como Marc Márquez o Valentino Rossi, Maverick prefiere mantener el perfil bajo: "No lo sé. Lo cierto es que todavía no he ganado. Creo de todos modos que el talento puro no basta para conseguir algo, hace falta saber trabajar".
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El objetivo para este 2026 es claro: ser la referencia de KTM y luchar por todo. Maverick encara el año con optimismo, pensando "en el hoy y trabajando con la óptica de mejoras continuas".

