
Kawasaki ha decidido arrancar este 2026 con una propuesta que se aleja bastante de las deportivas verdes a las que nos tienen acostumbrados. Se llama Stockman y, aunque a primera vista pueda parecer un engendro extraño, tiene todo el sentido del mundo. Es una moto diseñada exclusivamente para currar, para aguantar el trato duro y para no quejarse nunca.
El mercado de esta máquina es muy específico. Los japoneses la han creado pensando en los granjeros y ganaderos de Australia y Nueva Zelanda. Allí las distancias son enormes y el terreno es hostil, por lo que necesitan vehículos que sean auténticas mulas de carga. Es una lástima para nosotros, porque esta filosofía de moto-herramienta tiene su encanto y su utilidad más allá del pastoreo.
Mecánicamente apuesta por la sencillez absoluta. En sus entrañas late un monocilíndrico de 233 cc refrigerado por aire. Nada de radiadores expuestos a piedras o ramas. Este bloque, alimentado por inyección, entrega unos 18,7 CV (14 kW) a 7.600 vueltas. No vas a ganar carreras con ella, pero tampoco es su objetivo.
Lo que busca este motor es empuje desde abajo. Ofrece un par motor de casi 20 Nm a 6.100 rpm, gestionado por una caja de cambios manual de seis velocidades. La idea es tener fuerza suficiente para moverte por barrizales o subir pendientes con carga sin tener que jugar demasiado con el embrague.
Hablando del embrague, aquí viene una de sus genialidades. La Stockman incorpora un mecanismo de bloqueo en la maneta. Esto permite dejar la moto con la marcha metida y el embrague cogido sin usar la mano. Imagina que tienes que bajarte un segundo a abrir una cancela o mover un tronco; con este sistema no necesitas buscar el punto muerto cada dos por tres.


La estética viene dictada por la función pura y dura. Aquí lo que manda son las parrillas de carga. Lleva una trasera muy robusta de serie, pero lo que más llama la atención es la estructura metálica sobre el faro delantero. Ahí puedes atar desde herramientas hasta el almuerzo, manteniendo el peso bien repartido.
Para sobrevivir en el campo, la protección es vital. Kawasaki ha montado protectores de manetas de aluminio, un detalle de calidad que suele ser un extra en otras motos. También viene con defensas de motor para evitar desgracias si la moto decide echarse una siesta sobre las piedras, algo habitual en el uso off-road intensivo.


La parte ciclo cumple sin alardes tecnológicos innecesarios. Delante monta una horquilla telescópica convencional de 37 mm y detrás un monoamortiguador ajustable en precarga. Las ruedas son las de toda la vida en el campo: 21 pulgadas delante y 18 detrás, ambas frenadas por discos, desterrando por fin los frenos de tambor de las motos agrícolas antiguas.
Sus medidas la hacen apta para casi cualquier talla. El asiento está a 845 mm del suelo y declara un peso en seco estimado de unos 130 kg. Con un tanque de 7,5 litros y lo poco que gasta este motor, tienes autonomía de sobra para echar el día entero revisando el ganado o recorriendo fincas.
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El precio en Australia se ha fijado en 7.999 dólares australianos, que al cambio actual son unos 4.900 euros aproximadamente.

