Fabio Quartararo ha cambiado el foco. Ya no habla de proyectos a largo plazo ni de reconstrucciones colectivas, sino de sensaciones personales. De sentirse rápido. De disfrutar encima de la moto. Y eso, en pleno mercado de pilotos para 2027, no es un matiz menor.
El campeón del mundo de 2021 es una de las piezas clave del próximo gran baile de contratos en MotoGP. Su acuerdo actual con Yamaha expira al final de 2026 y, aunque hace apenas un año aceptó seguir en la marca japonesa con un contrato millonario, el contexto ha cambiado radicalmente. En este tiempo, Yamaha ha caído hasta el último puesto en la clasificación de constructores y Quartararo solo ha logrado un podio en grandes premios.
En un documental reciente publicado por MotoGP, el francés reconoce abiertamente ese giro en sus prioridades. Cuando firmó su contrato actual, su objetivo era claro: "Cuando firmé por este año y el siguiente, mi meta era devolver a Yamaha a lo más alto, traer de vuelta muy buenos resultados". Hoy, sin embargo, el discurso es otro: "Ahora mismo quiero mirar por mí mismo, por mi futuro personal y mis objetivos".
Quartararo deja claro que su continuidad en Yamaha más allá de 2026 no dependerá de promesas ni de planes a medio plazo, sino de algo mucho más inmediato: "Lo único que puede convencerme es subirme a la moto y sentir que soy rápido y que estoy disfrutando". Una frase que resume bastante bien el momento que atraviesa la relación entre piloto y fabricante.
Yamaha afronta esta temporada un cambio técnico profundo con la introducción del motor V4, una ruptura total con la filosofía que ha mantenido durante décadas en MotoGP. Sin embargo, las primeras sensaciones de Quartararo con la nueva moto no han sido especialmente alentadoras. Desde que la probó por primera vez el pasado otoño, su feedback ha sido más bien tibio, especialmente porque él busca una moto competitiva de inmediato, mientras que la marca apuesta por una evolución progresiva.
En ese contexto, los test de pretemporada de Sepang y Buriram se presentan como una cita clave. Probablemente la última gran oportunidad para que Yamaha demuestre en pista que el proyecto va en la dirección correcta y que puede volver a ofrecerle a Quartararo una moto con la que luchar delante.
Por ahora, desde la propia Yamaha se ha admitido que no ha habido conversaciones formales sobre un contrato para 2027. Mientras tanto, el nombre del francés ya suena con fuerza en otros garajes. Honda, Aprilia y Ducati aparecen como alternativas reales, todas ellas con proyectos competitivos y, en algunos casos, con resultados mucho más inmediatos que los de Yamaha.
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Quartararo, por primera vez en años, no habla de lealtad ni de paciencia. Habla de sensaciones. Y en MotoGP, cuando un piloto de su nivel empieza a mirar primero por sí mismo, suele ser porque el reloj ya está en marcha. El dardo ya está lanzado, y lo más probable es que el francés acabe fuera de Yamaha en 2027. Y no por la marca, más bien por elección personal.

