
El test de Jerez nos ha dejado dos historias muy diferentes pero igual de potentes. Por un lado, tenemos la confirmación de que la Ducati Panigale V4 R sigue siendo un misil tierra-tierra en las manos adecuadas; por otro, el regreso de una leyenda a la marca del ala dorada doce años después. Jonathan Rea se ha vuelto a poner el mono de trabajo, esta vez como probador, y la cosa ha traído cola.
Empezamos por lo que ha pasado en la tabla de tiempos, porque Nicolo Bulega ha presentado su candidatura al título ya desde los primeros test. El italiano del Aruba.it Racing ha decidido que no le hacía falta rodar mucho para dejar las cosas claras. El miércoles prefirió ver la lluvia desde la barrera, pero el jueves salió a pista con una efectividad que asusta.
A Bulega le han bastado cuatro tandas para reventar el cronómetro. Ha marcado un 1’39.331, un tiempo salvaje si tenemos en cuenta las condiciones. Lo más bestia del asunto es que ha conseguido ese registro con apenas 24 vueltas en su marcador personal.
Pero los focos también apuntaban al garaje de HRC. Ver a Jonathan Rea sobre una Honda CBR1000RR-R SP es una imagen que nos transporta al pasado, aunque su realidad es muy distinta en este 2026. Tras retirarse de la competición activa por su última lesión de rodilla en este mismo circuito, el norirlandés ha debutado en su nuevo rol de probador con sensaciones encontradas.
El cuerpo todavía le recuerda que no está para muchas fiestas. Él mismo ha sido muy claro al bajarse de la moto, reconociendo que le falta rodaje físico. "Sinceramente, me gustaría decir que mi rodilla está mucho mejor, pero me sentí bastante incómodo sobre la moto desde las primeras vueltas", comentaba Rea, asumiendo que la recuperación va para largo: "Así que todavía necesito más tiempo para estar al 100% en forma".
Aun así, el gusanillo de las carreras es difícil de matar. Rea ha disfrutado como un enano volviendo a sentir la velocidad, aunque sepa que está jugando con fuego respecto a su rehabilitación. "Si le dijera a mi médico que estoy aquí, ¡se enfadaría mucho!", bromeaba el hexacampeón. También añadía que "esa sensación de bajar por la recta de atrás, a todo gas, es algo que echaba de menos".

Lo curioso es que, incluso cojo y en modo test, Rea sigue teniendo mucho gas. Ha terminado décimo en la general, siendo la Honda más rápida en pista. Esto deja en una situación curiosa a los titulares, ya que Jake Dixon, que sigue adaptándose a la Superbike japonesa, terminó decimotercero tras 31 vueltas. Que el probador jubilado vaya más rápido que tú siempre escuece, aunque sea pretemporada.
Rea tuvo la suerte de rodar el martes, aprovechando una jornada extra para los equipos de pruebas antes de que el clima se estropeara. "Afortunadamente, pude rodar en el día -1 porque a los pilotos de pruebas se nos permitió rodar el martes", explicaba. Su trabajo ahora es otro, mucho más cerebral y menos pasional: "Para mí, se trataba de entender la moto, entender su potencial e intentar pilotarla cerca de su límite".
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Parece que la conexión con la CBR ha sido instantánea. A pesar de los años que ha pasado en Kawasaki y su última etapa en Yamaha, Rea ve luz al final del túnel para HRC. "La moto me dio muchas buenas sensaciones, sensaciones que me faltaban", aseguró. Ahora toca remangarse en el box: "Con mi experiencia y los equipos técnicos tanto en el equipo como en HRC, podemos unir nuestras mentes y realmente intentar dar un paso adelante".

