
Yamaha ha dicho adiós definitivamente a su histórico motor de cuatro cilindros en línea. La marca de los diapasones ha destapado en Yakarta su arma para esta temporada 2026, y el cambio de filosofía es total: la nueva Yamaha M1 es, por primera vez en la era moderna, una V4. Se acabó la resistencia del fabricante japonés a la configuración de motor que domina el campeonato.
La presentación ha tenido lugar este miércoles en Indonesia, un movimiento que tiene todo el sentido del mundo si miras sus números de ventas allí. Es territorio Yamaha, tanto por las motos que venden como por la fábrica de instrumentos que tienen en el país. Ante la afición local, Fabio Quartararo y Álex Rins han levantado la lona de una moto que mantiene el azul y negro de Monster de siempre, pero que por dentro no se parece en nada a lo que han pilotado hasta la fecha.
Hay que ser realistas: venimos de un 2025 para olvidar. Yamaha tocó fondo el año pasado. Acabaron quintos en el mundial de constructores, cerrando la tabla y viendo cómo incluso Honda les pasaba por la derecha en la recuperación. Fue un año caótico donde intentaron hacer demasiadas cosas a la vez: estirar la vida de la moto vieja, parir este nuevo motor V4 y preparar el futuro reglamento de 850 cc.
Paolo Pavesio, el jefe de carreras que cumple su segundo año al mando, ha sido bastante claro sobre lo que toca hacer ahora. Tienen que recuperar el tiempo perdido a marchas forzadas y dejar de ser los últimos de la fila. Así lo explicaba durante el evento: "2026 será un año de aceleración y queremos ver los resultados de lo que muchas personas dedicadas ya han logrado. Esperamos un aumento en la curva de aprendizaje y también que la nueva M1 ofrezca resultados consistentemente mejores».
Lo bueno es que no llegan a ciegas a los test de pretemporada. Esta moto ya sabe lo que es un gran premio. El año pasado la vimos en manos de Augusto Fernández haciendo de wildcard en Misano, donde incluso logró rascar un punto, y luego apareció en las citas de Sepang y Valencia. Augusto seguirá en nómina como probador y recambio, pero ahora la patata caliente pasa a las manos de los pilotos titulares.


Para Quartararo y Rins el reto es mayúsculo y la presión va a ser asfixiante. Los dos terminan contrato a finales de este 2026. Se juegan su futuro y la credibilidad de la marca en una temporada que se siente como un todo o nada. Fabio salvó los muebles el año pasado quedando octavo en la general a base de talento, pero necesitan que la moto corra de verdad para no desesperarse peleando en mitad del pelotón.
Este año, además, va a haber mucho morbo mirando al garaje de al lado. El equipo Pramac también estrena maquinaria V4 y, lo más importante, dice hola a una bestia: Toprak Razgatlıoğlu. El turco llega como rookie a MotoGP y va a ser una referencia incomodísima. Tener a alguien como Toprak con la misma moto va a obligar a los oficiales a no dormirse en los laureles.
Desde Japón piden calma, aunque saben que la paciencia de los fans (y de sus pilotos) está al límite. Takahiro Sumi, el mandamás técnico, ha querido poner los pies en la tierra: "2026 es un año de transición que seguirá implicando mucho trabajo, pero ya hemos creado una gran base con la V4. Estamos muy confiados; con energía y lo que ya hemos aprendido, mejoraremos en la pista con cada vuelta".

Fabio Quartararo se mostraba ansioso por ver qué tal responde el invento en el asfalto. El francés sabe que todas las miradas están puestas en ese bloque motor y no esconde la intriga: "¡Estoy listo para empezar a pilotar de nuevo! La presentación del equipo es siempre el momento en el que crece la energía y el entusiasmo por la nueva temporada. Es emocionante empezar este nuevo capítulo. El motor V4 es un gran cambio y estoy impaciente por sentir cómo se desarrollará en la pista. Creo que también los aficionados y los medios tienen mucha curiosidad».
Además, ‘El Diablo’ asegura haberse machacado físicamente durante el invierno para darlo todo ante una afición indonesia a la que califica de increíble.

Por su parte, Álex Rins llega con la moral bastante alta. El catalán acabó 2025 con mejores sensaciones y curiosamente el GP de Indonesia fue su mejor fin de semana, así que empezar el año en Yakarta le trae buenos recuerdos. "Empezar la temporada con la presentación del equipo aquí hace que me sienta súper motivado. Quiero llevar esta energía del lanzamiento a la temporada 2026", explicaba Rins.
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Para él, el cambio de arquitectura es una bocanada de aire fresco a nivel técnico: "La nueva moto nos da más oportunidades de desarrollo y eso también es muy motivador. Tenemos mucho trabajo por delante, pero no puedo esperar. Es una nueva era para Yamaha y me emociona formar parte de ella".


