
Valentino Rossi ha denunciado a la actual pareja de su padre por un agujero de casi 200.000 euros en sus cuentas. El nueve veces campeón del mundo asegura que la mujer se ha aprovechado de la fragilidad de Graziano para sacar dinero durante años y ha llevado el caso ante el juez acusándola de un delito de abuso de incapaz.
La historia, filtrada por el diario Il Resto del Carlino, tiene miga y viene de lejos. Allá por 2024, Valentino consiguió que la justicia le nombrara administrador de apoyo de Graziano. Básicamente, se encargaba de supervisar sus cuentas y decisiones porque, según unos informes médicos que presentó, su padre estaba en una situación de fragilidad y le costaba gestionarse solo. Todo esto mientras Graziano seguía conduciendo y hasta participando en rallies.
Pero la tutela duró poco. Graziano se cansó de tener a su hijo controlando su cartera y en marzo de 2025 pidió recuperar su libertad financiera. Valentino se negó en rotundo, así que el patriarca no se lo pensó dos veces y demandó a su propio hijo por la vía civil. Y ganó. El juez de Pesaro, Davide Storti, fue tajante al revocar el poder de Valentino, sentenciando que Graziano "tiene plena capacidad de entender y querer".
Ahí parecía que se acababa el culebrón, con el padre recuperando el mando de su vida, pero Valentino no es de los que tiran la toalla fácilmente. Al no poder apelar esa decisión, ha decidido cambiar de estrategia y atacar por la vía penal. Su objetivo ya no es solo su padre, sino la mujer que comparte la vida con él desde hace más de una década, una funcionaria de 54 años a la que acusa de un delito muy feo: circunvención de incapaz, que en cristiano quiere decir "delito que consiste en abusar de las necesidades o inexperiencia de una persona vulnerable".
Los números que ha puesto Valentino sobre la mesa de la fiscalía asustan. Según sus cuentas, durante los doce años de relación, la pareja de Graziano habría sacado del banco un total de 176.000 euros (con 100.000 justificados como "préstamos") y otros 34.000 euros en efectivo. El piloto sostiene que descubrió estos movimientos sospechosos justo en ese año en el que tuvo acceso total a las cuentas bancarias de su padre.
La Fiscalía de Pesaro, con la fiscal Irene Lilliu al mando, se ha tomado el asunto muy en serio y ha mandado a la Guardia di Finanza a rastrear cada céntimo. Pero lo más importante aquí es saber si Graziano sabía lo que hacía o si, como dice su hijo, le estaban engañando. Para eso han llamado a filas a un ejército de psiquiatras de renombre.

El desfile de peritos ha sido constante. Expertos como el profesor Stracciari o el doctor Sarmorì han analizado la mente del ex piloto de 71 años. El último en pronunciarse ha sido el profesor Luca Cimino, nombrado directamente por el juez de instrucción, y su conclusión es un jarro de agua fría para la teoría de Valentino: Graziano está perfectamente. Tiene los achaques de la edad, lógico, pero sabe muy bien lo que quiere y no necesita que nadie le administre el dinero.
El ambiente en casa de los Rossi tiene que ser irrespirable. Quienes han seguido el proceso hablan de discusiones muy subidas de tono entre las partes. Graziano ha tenido que aguantar hasta cinco peritajes psiquiátricos para demostrar que no está loco ni senil, defendido por sus abogados mientras veía cómo su hijo y sus propios peritos intentaban demostrar lo contrario.
Curiosamente, en medio de este fuego cruzado hay quien ha sabido quedarse fuera. Clara Rossi, la hermana de Valentino (hija de Graziano y su segunda pareja), no ha aparecido en esta contienda. Tampoco Stefania Palma, la madre del #46. El lío es cosa de tres: padre, hijo y la pareja del padre, con una herencia millonaria de fondo que parece ser el verdadero motor de esta disputa.
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Ahora la pelota está en el tejado de la fiscal Lilliu. Ella tendrá que decidir qué hace con la investigación contra la compañera de Graziano.

