
Jorge Lorenzo está más activo que nunca. Parece que colgar el mono fue solo una excusa para meterse en todos los fregados posibles, pero esta vez desde el otro lado de la barrera. Ya nos sorprendió a finales de 2025 anunciando que sería la sombra de Maverick Viñales en el box de KTM para intentar llevarlo a lo más alto. Pues bien, el balear no tiene suficiente con eso. Hoy mismo ha soltado otra bomba: se lanza al mundo de la representación deportiva, pero a su manera.
Olvídate del típico mánager que solo busca contratos y patrocinadores. Lorenzo quiere montar una estructura propia, algo así como "La Masía" de las motos. Su objetivo es coger talento joven y moldearlo bajo su criterio, su método y su obsesión por el detalle. Y para estrenar este proyecto ha elegido a un chaval que igual te suena si sigues las categorías pequeñas: Víctor Cubeles.
Seguro que has visto los vídeos que Jorge ha ido subiendo a redes estas últimas semanas. En ellos salía machacándose en el gimnasio y en la pista con Maverick. Pero había alguien más. Un chico joven, con cara de no haber roto un plato, pero que en el asfalto no se corta un pelo. Ese era Cubeles. Lleva tiempo compartiendo sudor y entrenamientos con una bestia de MotoGP como Viñales, y eso curte a cualquiera.
Víctor viene de Zuera, en Zaragoza, y tiene solo 15 años. Lo que le hace especial no es solo que vaya rápido, es que sabe ir rápido sobre cualquier cosa que tenga dos ruedas. Antes de ponerse serio con la velocidad, se hartó de hacer manos en Trial, Motocross y Supermotard.
Su 2024 fue para enmarcar y ahí es donde terminó de convencer a todo el mundo. Se llevó el Campeonato de España de Moto5, la MIR Racing Cup y la Finetwork Cup. Vamos, que no dejó ni las migas para los demás. Ganar está bien, pero hacerlo con esa contundencia en categorías donde la igualdad mecánica es máxima demuestra que hay algo diferente en su pilotaje.
Aquí entra en juego la otra pieza clave del puzle: Chicho Lorenzo. El padre de Jorge lleva trabajando con Víctor desde 2021. Ya sabemos cómo se las gasta Chicho con su método y la técnica, así que el chaval llega con los deberes hechos y la lección aprendida. No es un fichaje a ciegas, es alguien de la casa que ya sabe lo que es la disciplina espartana de los Lorenzo.

"He vivido el motociclismo desde dentro durante toda mi vida", cuenta Jorge Lorenzo. "Ahora siento que es el momento de devolver al deporte todo lo que me ha dado, creando un sistema que ayude a los jóvenes pilotos a crecer con método, criterio y una visión clara. Víctor representa perfectamente ese punto de partida".
Por su parte, Víctor Cubeles destaca que "formar parte de un proyecto liderado por Jorge y Chicho Lorenzo es una oportunidad única. No se trata solo de competir, sino de aprender a construir una carrera con bases sólidas".
Lo interesante de este movimiento es la filosofía que hay detrás. Jorge ha dejado claro que pasa de buscar resultados rápidos para quemar etapas. Quiere cocinar el talento a fuego lento. Su plan pasa por trabajar la mentalidad, la estrategia y la vida fuera de los circuitos tanto como el gas. Quiere pilotos completos, atletas de verdad, no solo chicos que sepan retorcer la oreja de la moto.
Para Cubeles esto es un billete de primera clase hacia la élite. Tener en tu esquina a un cinco veces campeón del mundo que te asesora, te gestiona y encima te pone a entrenar con pilotos de MotoGP es un lujo que muy pocos pueden decir.
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Veremos qué tal le sale la jugada a Jorge. De momento, 2026 pinta intenso para él: tiene que hacer campeón a Maverick y empezar a construir el futuro de Víctor. Casi nada.

