
El año 2025 ya es historia, pero en el garaje del VR46 seguramente tardarán en olvidar lo vivido con Franco Morbidelli. Ha sido una campaña extraña, donde el italiano ha sido protagonista más por lo que pasaba en los despachos de Dirección de Carrera que por sus resultados en pista.
Su estilo se volvió el centro de todas las miradas y le obligó a visitar a los comisarios más que ningún otro piloto de la parrilla. Todo explotó en la gira asiática, concretamente en Indonesia, donde la situación llegó al límite y se inventaron un concepto nuevo para él: la "advertencia especial".
Aquello fue básicamente un ultimátum. Simon Crafar, el jefe de los comisarios de la FIM, tuvo que sentarse con él tras recibir un montón de quejas del resto de pilotos. La cosa estaba clara: una maniobra fea más y caerían sanciones gordas de verdad. El propio Franco lo admitió sin rodeos, explicando que se sentía como si le hubieran sacado una tarjeta naranja. "Este año pase mucho tiempo en la oficina con Simon. Me habló mucho. Me hizo entender cómo se debe realizar un adelantamiento a un piloto. Y cómo se debe realizar un adelantamiento en una MotoGP actual", confesaba el piloto.
Pero Franco tiene su propia visión del asunto. Él se ve como un piloto de la vieja escuela y defiende su forma de atacar los huecos. Cuando le llovieron las críticas en Indonesia, salió al paso diciendo: "Todos sabemos que soy un piloto feroz; ataco siempre que puedo. A veces cometo errores, pero nunca de forma malintencionada". El problema es que esa ferocidad le costó cara, como cuando le penalizaron en Catalunya por llevarse puesto a Jorge Martín.
Uno de los momentos más tensos se vivió en Mugello. Maverick Viñales estaba haciendo un carrerón con la KTM del Tech3, gestionando gomas y luchando en el segundo grupo, hasta que apareció Morbidelli. En la novena vuelta, una entrada pasada de vueltas mandó a Maverick al suelo. La reacción del español lo dijo todo: se levantó, se llevó el dedo a la sien y le hizo el gesto universal de "¿estás loco?". Ahí se acabó el posible podio de Viñales y la paciencia de muchos.
Lo peor para Morbidelli es que los líos no solo fueron con rivales de otras marcas. En casa también hubo tormenta. Fabio di Giannantonio acabó harto de su compañero de box tras una carrera al sprint donde tuvieron un encontronazo. 'Diggia' no se cortó un pelo ante la prensa: "Desafortunadamente, mi compañero de equipo ha vuelto a arruinar una de mis carreras con adelantamientos estúpidos". Cuando tu propio compañero habla así, sabes que el ambiente en el equipo es irrespirable.
Unreal scenes before the start 🤯
— MotoGP™🏁 (@MotoGP) November 16, 2025
Let's take a closer look at what happened between @AleixEspargaro and Morbidelli 👀#ValenciaGP 🏁 pic.twitter.com/iU3oOk9en5
Desde la dirección del equipo, Pablo Nieto intentó poner algo de paz y explicar el porqué de tanto caos. Para él, la clave estaba en los sábados. Franco alternaba clasificaciones decentes con otras desastrosas, saliendo a veces tercero y otras el 17º. "A veces entiendo a Franky. Porque, ¿qué pasa si no haces una buena clasificación, sales atrás, pero eres un poco más rápido?", comentaba Nieto en una charla reciente con Crash.net. Según su visión, verse atrás con ritmo te obliga a jugártela demasiado: "A veces tienes que arriesgar en las primeras vueltas".
Esa necesidad de remontar fue una trampa constante. Nieto insistía en que debían trabajar para salir más adelante y evitar el tráfico, el lugar donde ocurren los problemas. Y es que hubo sustos que se quedaron en nada, como un toque en la primera vuelta en Portimao que Dirección de Carrera decidió no sancionar, aunque estuvo bajo investigación. La irregularidad a una vuelta fue su talón de Aquiles, con una media de séptima posición en parrilla que le metía siempre en el meollo.
A todo esto hay que sumar que Morbidelli también se hizo daño a sí mismo. Su seguridad encima de la Ducati GP24 quedó en entredicho con caídas muy feas. La de Alemania en julio fue de las que asustan, dando vueltas de campana por la grava, lo que le dejó fuera de combate ese fin de semana. También tuvo un golpe fuerte en el cuello en Jerez. Entre sanciones y enfermería, sus dos podios de principio de temporada quedaron casi como una anécdota lejana.
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Para rematar el año de los despropósitos, Valencia nos regaló una imagen surrealista. Morbidelli chocó contra Aleix Espargaró, pero no en carrera, sino en la propia parrilla de salida, justo al terminar la vuelta de calentamiento. Un despiste que destrozó la moto de Aleix y dejó a Franco con la mano lesionada, perdiéndose el test de postemporada. Al final, Di Giannantonio le sacó 31 puntos en la general, cerrando un 2025 donde Morbidelli corrió, literalmente, al límite del reglamento.

