
Xavi Vierge ha hecho las maletas. Tras cuatro temporadas peleándose con la Honda oficial y sus particularidades, el piloto español estrena 2026 con una sonrisa que no le cabe en el casco. Su fichaje por el Pata Maxus Yamaha ha traído aire fresco a su carrera y, tras los primeros test de pretemporada, parece que el cambio le ha sentado de maravilla. Las primeras vueltas con la moto azul han confirmado lo que muchos sospechaban: hay vida más allá de la Fireblade.
El catalán no ha tardado en encontrar el feeling con su nueva montura. Después de tres días rodando entre octubre y noviembre, las sensaciones son inmejorables. "Sentí muchas cosas positivas en esta moto desde el principio", confiesa Vierge a Speedweek.com, dejando claro que la conexión ha sido inmediata. Lo que más valora es cómo la máquina le permite pilotar como a él le gusta: "Disfruto pilotando y tengo la sensación de que esta moto se adapta mucho mejor a mi estilo. Con ella puedo aprovechar mis puntos fuertes, lo que facilita mi tarea".
Existe una leyenda en el paddock que dice que la Yamaha es una moto dócil y fácil de llevar, mientras que la Honda es un potro salvaje. Vierge conoce ahora las dos caras de la moneda y prefiere ser realista. "Si quieres ir rápido, todas las motos son difíciles", asegura el piloto de 28 años, desmontando el mito de la facilidad. Al final, lo que cuenta es el crono: "No se trata de fácil o difícil, sino con cuál puedes ir más rápido".
La gran diferencia que ha notado Xavi está en la sinceridad de la moto. Con la Honda vivía una especie de espejismo constante que acababa en frustración. "Lo que es cierto es que con la Honda siempre te sientes muy rápido, hasta que llegas al box y ves el tiempo de vuelta. Entonces te das cuenta de que otros son dos segundos más rápidos. Eso lo hace muy tedioso".
Sin embargo, la R1 no engaña. Es una moto honesta que te dice exactamente dónde estás. "Con la Yamaha es al revés: si tienes la sensación de que eres lento, entonces lo eres. Y si eres rápido, entonces lo sientes", explica Vierge. Pero lo más sorprendente es una paradoja que le tiene encantado: "Lo extraño para mí es: cuanto más rápido soy, más fácil se conduce la moto. Eso es extraño, pero extremadamente positivo. Me gusta eso".
En HRC la historia era distinta, ya que "con la Honda tienes que luchar para ser más rápido", mientras que en su nuevo box siente que "en la Yamaha hay también otros caminos".

Muchos miran de reojo lo que le pasó a Jonathan Rea, que sufrió lo indecible para adaptarse a la Yamaha tras años ganando con Kawasaki. Vierge no está preocupado por eso. "Mi historia es completamente diferente", afirma con seguridad. Él viene de una escuela distinta y de una situación técnica muy particular: "Vengo del paddock de Moto2 y disponía de un cierto potencial, pero nunca he podido demostrarlo hasta hoy".
La clave de esta adaptación podría estar en la electrónica, o más bien en la falta de ella durante sus años anteriores. En Honda se acostumbró a controlar la potencia con la muñeca, sin tantas ayudas. "Vengo de Honda, nunca intervenimos mucho electrónicamente, sino que el piloto intentaba regularlo con el puño de gas. Eso se debió a que la electrónica no está a un nivel muy alto". Esa escuela es ahora su mejor aliada: "Por eso fue más fácil para mí adaptarme a la Yamaha que para Johnny. Por lo que sé, en Kawasaki se trabajó mucho en la electrónica".
Hay que reconocer que Vierge se marchó de Honda con el trabajo bien hecho. Llegó como rookie en 2022, consiguió un podio muy luchado en Indonesia y se llevó la gloria en las 8 Horas de Suzuka, algo que en Japón valoran muchísimo. Aunque 2024 fue un año para olvidar, supo darle la vuelta a la tortilla en 2025 firmando su mejor campaña y terminando séptimo en la general. Se fue siendo el referente de la marca y demostrando que sabe desarrollar una moto.
Ahora el plan es pulir detalles sin volverse locos. El equipo tiene experiencia de sobra y la base de la moto funciona. "También hay algunos puntos en los que tenemos que trabajar. Lo bueno es que todos en el equipo tienen mucha experiencia y saben adónde tenemos que ir", comenta Vierge. La filosofía para los próximos test es clara: "No se trata de cambiar mil cosas, sino de detalles. El potencial es bueno".
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La acción vuelve a pista el 21 y 22 de enero en Jerez, donde veremos si este romance con la Yamaha sigue viento en popa.

