
El año 2025 ha comenzado de la peor forma posible para el motociclismo británico. El paddock de las Superbikes se ha despertado con la triste noticia del fallecimiento de James O’Mara. El joven piloto de 21 años, habitual de las categorías de soporte del campeonato, perdió la vida en las primeras horas del día de Año Nuevo tras un accidente de tráfico.
Todo ocurrió en Farnham, concretamente en la zona de Station Hill. Eran la 1:10 de la madrugada del jueves 1 de enero cuando la policía de Surrey recibió el aviso. Un coche había colisionado con un peatón. Ese peatón era James. Los servicios de emergencia lo trasladaron rápidamente al hospital con la esperanza de salvarle, pero las heridas eran demasiado graves y terminó falleciendo poco después.
James no era un desconocido en los circuitos. Competía en la BMW F 900 R Cup, una de las categorías más reñidas que acompañan al British Superbikes. También se le podía ver dando gas en el Classic Racing Motorcycle Club (CRMC), dentro de la categoría SuperMono. La competición corría por sus venas y tenía talento para ello.
Su familia tiene claro cómo se comportaba en pista. Según han contado en un comunicado, James rodaba "constantemente cerca de la cabeza del grupo". No iba a pasearse. Siempre buscaba la manera de mejorar sus tiempos y pelear la posición con quien tuviera delante. Tenía hambre de victoria y muchas carreras por delante.
Fuera del mono de cuero y el casco, O’Mara era un chico trabajador. Hacía poco que había terminado su formación como mecánico industrial y había decidido lanzarse a trabajar por su cuenta. Sus allegados destacan que poseía una "excelente ética de trabajo", algo que compatibilizaba perfectamente con disfrutar de sus amigos y, por supuesto, de las motos.
La tragedia golpea más fuerte sabiendo que James venía con las pilas cargadas. Acababa de regresar de un viaje de dos semanas esquiando y haciendo snowboard. Según cuentan los suyos, ya estaba pensando en volver a subirse a la moto y se mostraba "emocionado por la próxima temporada de carreras de motos".

El vacío que deja es enorme. Sus padres lo definen como un "hijo, hermano y nieto cariñoso". Pero no son los únicos que lo echarán de menos. Los amigos que compartieron box y vida con él lo recuerdan como alguien diferente. "Los amigos lo han descrito como una persona verdaderamente especial que aportaba bondad, calidez y carácter a cada momento", reza el texto de la familia.
Su carácter era otra de sus señas de identidad. En un mundo donde los nervios suelen estar a flor de piel, él mantenía la compostura. Era conocido por ser un tipo "genial, tranquilo y sereno, siempre con una gran sonrisa". Esa actitud le hizo ganarse el cariño de mucha gente dentro y fuera del circuito.
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La familia ha querido agradecer todo el apoyo recibido estos días tan duros. Dicen sentirse "abrumados por el torrente de amor y apoyo mostrado hacia James". Aunque la policía sigue investigando qué pasó exactamente esa noche en Station Hill y busca testigos, para ellos lo importante es el legado de James: "Tocó tantas vidas y permanecerá para siempre en nuestros corazones".

