
Casi todos sabemos lo molesto que puede llegar a ser llevar el teléfono anclado al manillar. Las vibraciones acaban destrozando el estabilizador de la cámara, la batería vuela si llevas el brillo al máximo y, en verano, el sobrecalentamiento te deja tirado sin GPS a mitad de ruta. Pioneer parece haber tomado nota de estos problemas cotidianos y llega al CES 2026 de Las Vegas con una propuesta llamada Ride Connect que promete jubilar cualquier soporte de manillar para smartphones.
La idea de los japoneses es bastante lógica y huye de complicar las cosas. En lugar de meter procesadores carísimos en las pantallas de las motos, que encarecen el precio final y se quedan obsoletos en dos días, proponen que sea nuestro propio teléfono el que haga todo el trabajo sucio. La pantalla de la moto pasaría a ser un simple monitor que recibe la información, pero el cerebro sigue siendo tu smartphone guardado a salvo en el bolsillo de la chaqueta.
Todo esto funciona mediante una conexión Bluetooth de baja energía (BLE). Esto es clave porque soluciona uno de los grandes miedos al conectar el móvil a la moto: el consumo de batería. Al quitarle la carga de procesamiento gráfico a la moto y optimizar el envío de datos, prometen que podremos rodar horas sin ver cómo el porcentaje de carga cae en picado, algo que los sistemas actuales de mirroring todavía tienen que pulir.
Para que la navegación no sea un desastre, Pioneer se ha aliado con la gente de HERE Technologies. Esto nos asegura mapas de calidad profesional en más de 120 países, nada de inventos raros que te meten por caminos de cabras cuando buscas una gasolinera. Lo tienen todo pensado para integrarse de forma nativa, ofreciendo rutas, tráfico y servicios de localización optimizados para las dos ruedas.
Lo que más nos ha gustado sobre el papel es el modo sin conexión. Cualquier motero que se precie sabe que las mejores curvas suelen estar donde no hay ni una raya de cobertura 5G. Ride Connect permitirá descargar los mapas y seguir navegando por zonas de montaña o rurales sin depender de la red, una característica imprescindible que muchas veces se echa en falta en otros sistemas más urbanitas.
El control de todo este ecosistema se ha bautizado como Voice Tap. La marca asegura que es una interfaz que mezcla comandos de voz con una inteligencia artificial capaz de entendernos, pensada para reducir las veces que soltamos una mano del manillar para tocar botones.

Habrá que ver qué tal se lleva con el ruido del viento a 120 km/h y con los intercomunicadores de nuestros cascos, que suele ser la prueba de fuego real.
También le han metido una capa de inteligencia artificial para la seguridad. El sistema procesa datos locales para lanzarte avisos sobre el clima, atascos o peligros en la carretera. Es algo parecido a lo que hacen Waze o Google Maps, pero integrado directamente en la esfera de la moto para que no tengas que desviar la mirada más de la cuenta.
Para los fabricantes de motos esto es un caramelo. Les permite montar pantallas conectadas sin gastarse un dineral en hardware potente, lo que debería ayudar a contener los precios de las motos nuevas. Además, al depender del software del móvil, la instrumentación de la moto se mantiene moderna durante más años mediante actualizaciones, evitando esa sensación de llevar una pantalla vieja en una moto que solo tiene tres años.
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Tendremos que esperar a ver quién se anima a montarlo de serie, y confiar en que Pioneer ofrezca la pantalla al gran público, para montarla en motos más antiguas. La presentación oficial será entre el 6 y el 9 de enero en Las Vegas. La teoría suena muy bien: simplicidad, menos costes y mayor integración. Ahora falta que funcione tan fluido en la carretera como dicen en la nota de prensa y que, de verdad, podamos dejar el móvil guardado sin perdernos en el intento.

