Kalashnikov (sí, el de los AK47) sigue ampliando su incursión en el mundo de la moto y lo hace reforzando uno de sus productos más singulares. La compañía rusa ha presentado dos nuevas variantes de la Izh Enduro, un modelo que no es nuevo en sí mismo, pero que ahora suma soluciones pensadas tanto para usos específicos como para clientes muy concretos: un sidecar y un remolque.
El nombre Kalashnikov sigue asociado de forma casi automática al armamento, y no sin motivo. Fundada por Mijaíl Kaláshnikov, creador del célebre AK-47, la empresa es uno de los mayores fabricantes de material militar del mundo. Sin embargo, desde 2020 decidió diversificar su actividad y entrar también en el terreno de las motocicletas, inicialmente con modelos de corte clásico y eléctrico, como la Izh-49, y posteriormente con propuestas más utilitarias.
La Izh Enduro es precisamente uno de esos productos pensados desde el pragmatismo. No busca competir con las grandes enduro europeas ni con las japonesas de última generación, sino ofrecer una moto con cierta base robusta, sencilla y adaptable. Y ahí es donde entran las novedades anunciadas a finales de 2025.
Ahora viene lo bueno: por un lado, Kalashnikov ha desarrollado una versión con remolque, una solución simple y rara, sinceramente, que amplía la capacidad de carga de la moto. Es una configuración pensada para trabajos logísticos, desplazamientos en entornos rurales o usos donde la capacidad de transporte prima claramente sobre cualquier aspiración deportiva.


Más interesante resulta la variante con sidecar. En este caso, la propuesta se vuelve bastante más compleja desde el punto de vista técnico, ya que Kalashnikov ofrece hasta cuatro configuraciones mecánicas distintas. La opción más convencional monta un motor de combustión monocilíndrico de 450 cc y cuatro tiempos. A partir de ahí, aparece una versión eléctrica con un motor de 4 kW, orientada a usos donde el silencio o las restricciones de emisiones puedan ser un factor clave.
Las alternativas más llamativas son las configuraciones eléctricas con tracción adicional. En ellas, tanto la rueda trasera de la moto como la del sidecar pueden equipar motores eléctricos independientes de 3 kW o 5 kW cada uno. Esto permite contar con tracción en dos ruedas y adaptar el rendimiento a diferentes escenarios, desde terrenos complicados hasta aplicaciones de carga o patrulla. Según la propia compañía, esta variedad de opciones permite al cliente “seleccionar el modelo perfecto para sus necesidades específicas”.
Como cabría esperar tratándose de Kalashnikov, la Izh Enduro está disponible tanto para uso civil como para aplicaciones militares. De hecho, el enfoque modular y la posibilidad de combinar motores de combustión y eléctricos encajan especialmente bien con un uso profesional o institucional.
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Por ahora no se ha comunicado ningún precio ni detalles sobre disponibilidad fuera de Rusia, y tampoco parece que el mercado occidental esté entre las prioridades inmediatas de la empresa, que sigue centrada principalmente en su negocio de defensa. Aun así, la evolución de la Izh Enduro confirma que Kalashnikov se toma en serio su división de motocicletas y continúa desarrollando productos muy alejados de lo convencional, incluso dentro del ya de por sí peculiar segmento de las motos utilitarias.

