
Hay robos que parecen sacados de una película de Hollywood, y otros que son mucho más mundanos, pero igual de dañinos. En Borgo Panigale, el cuartel general de Ducati, acaban de cerrar un capítulo bastante desagradable que tenía muy preocupados a los responsables de la fábrica. Finalmente, los Carabineros han recuperado un material valorado en cerca de 200.000 euros que había ido desapareciendo de los almacenes de Ducati Corse.
Todo este asunto comenzó a oler mal el pasado mes de noviembre. En la sede de la marca italiana empezaron a echar en falta componentes que no deberían moverse de allí sin una orden de trabajo muy concreta, material pata negra destinado a las bestias de MotoGP y del Mundial de Superbike.
La investigación arrancó con discreción. Los responsables de seguridad y las autoridades se pusieron a revisar horas y horas de grabaciones de las cámaras de videovigilancia. Necesitaban saber quién entraba y salía de las zonas restringidas y, sobre todo, quién lo hacía con una actitud sospechosa o cargando más de la cuenta.
Las pesquisas dieron resultado y señalaron a alguien que nadie esperaba, o quizás sí, porque el enemigo a veces está en casa. El sospechoso resultó ser un hombre de 37 años, de nacionalidad rumana y residente en la misma Bolonia. No era un empleado directo de Ducati, sino un trabajador de una empresa externa dedicada a instalaciones eléctricas que prestaba servicio en la fábrica.
Su acceso legítimo a las instalaciones le sirvió de tapadera perfecta para ir sacando material poco a poco. Cuando la policía tuvo pruebas suficientes, la Fiscalía de Bolonia autorizó el registro de su domicilio. Lo que se encontraron allí los agentes al entrar dejó de piedra a todo el mundo: el piso se había convertido en un almacén clandestino de piezas de alta competición.
El listado de lo incautado es el sueño húmedo de cualquier quemado de las motos, aunque su procedencia sea ilícita. Entre los objetos recuperados había pinzas de competición Brembo y kits de suspensión Öhlins. Son componentes que valen una fortuna en el mercado de segunda mano y que son extremadamente difíciles de conseguir para un particular.

Pero el operario no se limitó a robar piezas. La codicia le llevó a sustraer también relojes y una cantidad ingente de ropa oficial. Resulta curioso que entre el botín aparecieran numerosas gorras y prendas con el dorsal y los colores de Enea Bastianini, piloto oficial del Lenovo Ducati durante las últimas temporadas. Parece que el ladrón tenía predilección por "La Bestia".
Desde el cuerpo de Carabineros de la estación de Bolonia Borgo Panigale han confirmado la operación y el estado del detenido. Según explicaron tras la intervención, el sujeto fue "sorprendido en posesión de repuestos y otros accesorios para motocicletas de carreras de procedencia furtiva".
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La situación legal del extrabajador es complicada. Se le ha denunciado por hurto agravado y receptación. Mientras él espera la decisión del juez, en Ducati respiran aliviados. Todo el material, desde las costosas horquillas hasta la última gorra, ha sido confiscado y está a la espera de volver a las estanterías de donde nunca debió salir.

