
Tener una MotoGP en el garaje es la fantasía definitiva de cualquier quemado de las dos ruedas, pero es un sueño que rara vez traspasa la barrera de lo posible. Las fábricas suelen guardar estas máquinas bajo siete llaves, las desguazan o las ceden a coleccionistas muy selectos con contratos blindados. Sin embargo, acaba de surgir una de esas oportunidades que ocurren una vez en la vida: una auténtica Aprilia RS-GP busca dueño y el vendedor es el mismísimo piloto que la llevó al límite.
Aleix Espargaró ha decidido desprenderse de una de las joyas de su colección privada. El piloto de Granollers, pieza fundamental en la historia reciente de la marca de Noale, ha puesto en el mercado la unidad con la que compitió durante la temporada 2020.
No es una moto de exhibición montada con piezas sobrantes: es la moto de carreras real que Aprilia le regaló en propiedad en 2022 como agradecimiento a su labor de desarrollo.
Lo más llamativo de esta operación es la ausencia de intermediarios habituales en la procedencia. Mark Bryan, uno de los responsables Iconic Auctioneers, la casa encargada de la subasta, se mostró sorprendido por la naturaleza del encargo: “Me contactó directamente. Normalmente vendo motos de coleccionistas; esta es la primera vez que vendo una moto directamente para el tipo que la pilotó”, cuenta a MCN.
La RS-GP 20 no es una moto cualquiera dentro de la historia de la firma de Noale. Este modelo supuso un cambio de paradigma técnico radical para Aprilia, abandonando su antigua configuración para abrazar un motor V4 a 90 grados totalmente nuevo. Aquella decisión técnica, acompañada de una aerodinámica revisada y un chasis de doble viga de aleación, sentó las bases de la bestia ganadora que hoy vemos en la parrilla.


El estado de conservación de la máquina es otro de sus grandes atractivos. Se encuentra tal y como terminó su vida operativa, manteniendo el sistema de escape Akrapovič, las suspensiones Öhlins pata negra hechas a medida, las pinzas Brembo y los discos de carbono. Incluso conserva el carenado completo de fibra de carbono original con los apéndices aerodinámicos de aquella temporada.
Hay un detalle que convierte a esta unidad en un unicornio dentro del mercado de segunda mano de competición: la electrónica. Por norma general, las marcas retiran el software y el hardware sensible antes de vender cualquier prototipo. Bryan destacó esta anomalía: “Todavía tiene su electrónica Marelli instalada, lo cual es inusual; normalmente se la quitan”. Eso sí, aunque la moto funciona, arrancarla requeriría asistencia de los ingenieros de Aprilia.
El lote que se subastará en el evento The Iconic Sale at Race Retro en Stoneleigh Park (Reino Unido), entre el 20 y el 22 de febrero de 2026, incluye mucho más que la moto. Espargaró entrega también la indumentaria de guerra utilizada en esa campaña: el mono de cuero, las botas, los guantes y el casco van incluidos en el paquete, junto con la documentación oficial de la fábrica y los albaranes de entrega.


Aunque la temporada 2020 fue dura en cuanto a resultados, con un decimoséptimo puesto en la general para Aleix y un octavo lugar en Portugal como mejor registro, el valor histórico de esta moto es incalculable por ser el embrión del éxito actual de la marca. Se estima que el precio final oscilará entre los 340.000 y los 450.000 euros.
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Adquirir un prototipo de la categoría reina es una tarea titánica, casi imposible para el común de los mortales, incluso para los que tienen el dinero. Como bien resume Mark Bryan para poner en contexto la exclusividad de la subasta: “Localizar y comprar otra moto de MotoGP es prácticamente imposible. No suelen terminar en el mercado abierto”.

