
El actual formato de MotoGP ha convertido los viernes en una auténtica olla a presión. Lo que antes eran sesiones de puesta a punto y tanteo, ahora son batallas campales donde un error te condena para el resto del Gran Premio. Esta dinámica, que ha añadido picante pero también estrés a raudales, está siendo cuestionada por algunos actores dentro del paddock. Davide Brivio, el hombre al frente del proyecto Trackhouse, tiene claro que hay margen de mejora para cuidar más al piloto y al espectáculo.
Con una trayectoria que envidiaría cualquiera, habiendo pasado por los garajes de Yamaha con Valentino Rossi, Suzuki con Joan Mir y hasta una incursión en la Fórmula 1, Brivio sabe perfectamente qué teclas tocar. En una charla reciente con el medio Crash.net, el italiano ha puesto sobre la mesa una propuesta que cambiaría la estructura del fin de semana tal y como la conocemos hoy.
Su idea es clara: acabar con el sistema de 'doble castigo' actual. Ahora mismo, una mala clasificación te manda al fondo de la parrilla tanto el sábado en la Sprint como el domingo en la carrera larga. “Personalmente, dividiría la clasificación. Una clasificación para el Sprint y una clasificación para la carrera del Gran Premio”, aseguró el jefe de Trackhouse.
La lógica es aplastante. El sistema vigente obliga a los pilotos a jugarse el tipo desde la tarde del viernes para entrar en el Top 10 y acceder a la Q2. Fallar ahí implica pasar por el purgatorio de la Q1, donde solo dos elegidos sobreviven. Brivio considera que jugarse todas las cartas en una sola vuelta rápida que vale por dos es excesivo.
Aunque es consciente de los malabares que tendría que hacer Dorna con los horarios de televisión, el italiano insiste en que sería lo más justo.. “Es difícil tal vez hacer que el horario funcione, pero yo haría esto porque no puedes comprometer todo el fin de semana el viernes por la tarde”, sentenció. Y es que resulta frustrante ver cómo todo el trabajo de un equipo se va al traste por un mal sector en el momento inoportuno.
Mirando más allá del cronómetro, Brivio también tiene un ojo puesto en la revolución que se nos viene encima. En 2027 los motores bajarán a 850 cc, un cambio técnico mayúsculo que promete agitar el avispero. Sin embargo, el directivo advierte que la ingeniería no debe perder de vista al aficionado que paga la entrada.
Leer también: Aprilia se la regaló y ahora él la vende: así puedes comprar la MotoGP personal de Aleix Espargaró
El equilibrio entre tecnología y diversión es su punto de referencia. “No soy ingeniero, pero miraré más y veré... Vamos a enfrentarnos a un gran cambio de regulación, pero siempre hay que pensar en qué podemos hacer para mejorar el espectáculo”, reflexionó.

