
El mercado de fichajes de MotoGP a veces nos regala guiones que ni el mejor director de Hollywood se atrevería a firmar. La confirmación de que Jorge Lorenzo será la sombra de Maverick Viñales en su segundo año con el Tech3 de KTM para 2026 ha sido una de las bombas de este final de temporada. Dos de las personalidades más complejas y talentosas de la parrilla uniendo fuerzas es algo que nadie vio venir, y como era de esperar, las dudas sobre la viabilidad del proyecto no han tardado en aflorar.
Algunos aficionados se frotan las manos pronosticando un choque de egos o una ruptura prematura antes incluso de que las motos toquen el asfalto. Sin embargo, el pentacampeón del mundo tiene muy claro su papel y ha tirado de hemeroteca cinematográfica para definir la situación. Al más puro estilo de Apollo Creed entrenando a Rocky Balboa en Rocky III para recuperar su esencia, Lorenzo ha lanzado un mensaje directo y contundente a todos aquellos que apuestan en contra de esta dupla:
"Hay una similitud con Rocky", contaba Jorge hace unos días en el podcast Duralavita. "Apollo Creed y Rocky estaban en el sofá viendo a Mr. T en la televisión, y decía 'vosotros hablad, que nosotros ya llegaremos'. Hay personas que dicen 'estos van a aguantar cuatro días, cuatro carreras'. Yo digo 'vosotros hablad, que el bicho va a llegar'".
La labor del 99 trasciende la figura del clásico asesor de pista que se limita a comentar las trazadas desde el vial. Estamos ante una reconstrucción integral del piloto. Maverick ha prometido obediencia ciega, adoptando una actitud de soldado para absorber la disciplina espartana que llevó a Lorenzo a la cima. El objetivo es recuperar esa "mirada del tigre" y pulir un talento que Jorge considera superior incluso al de Pedro Acosta, pero que necesita orden.
La logística será un reto interesante en esta ecuación. Con su residencia fijada en los Emiratos Árabes, la presencia física de Jorge no será constante en todos los Grandes Premios, aunque sí estratégica en los momentos clave. Él mismo reconoce que, más allá de la técnica pura, la clave de este proyecto reside en la cabeza de Viñales y en su estabilidad emocional: "Yo resido en Dubái, así que no podré ir a todas las carreras. A las primeras será importante, a los test también. A ver hasta qué punto le puedo ayudar a nivel técnico, es uno de los cuatro pilares importantes. Pero sobre todo el aspecto mental es muy importante, para tranquilizarle".

Jorge ve en Maverick la posibilidad de ofrecer aquello que él echó en falta cuando se batía el cobre contra los gigantes de la categoría. Aunque tuvo apoyos en 250, la soledad del box de MotoGP es dura y el balear lamenta no haber tenido una figura de autoridad y experiencia a su lado en sus años mozos: "Yo en el pasado trabajé con Alex Debón, fue mi coach en 250, me ayudó muchísimo. Ojalá en esos años de MotoGP hubiese tenido a un Max Biaggi, que es mi ídolo, o a Mick Doohan de coach. Que me hubieran enseñado todo lo que aprendieron y los errores que cometieron para no cometerlos yo".
Lorenzo quiere evitar que Viñales tropiece en las mismas piedras. Por eso sentencia con esperanza: "Maverick tendrá esa suerte que yo no tuve. Espero que sea una relación fructífera".
Lorenzo pone el listón en las nubes, mirando directamente a los ojos de leyendas absolutas de otros deportes para explicar qué buscan con su metodología de trabajo: "El objetivo es llegar a ser tan bueno en todo que los resultados sean inevitables. Cuando Max Verstappen gana tantas carreras es porque se lo merece y porque es mejor en casi todo. Cuando Toni Bou gana en trial en casi todas las carreras es porque es el mejor en todo. Ayrton Senna, Michael Jordan… hay que llegar a ese nivel, o acercarse. No sé si con tanto poco tiempo llegaremos a ese nivel, pero hay que llegar lo más cerca posible y en 360º".
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Para lograr esa versión "inevitable" de Viñales, están aplicando métodos de la vieja escuela que huyen de las modas actuales. Menos pesas de gimnasio y más horas de moto, acompañadas de rutinas de meditación para lograr un estado Zen y estiramientos específicos para prevenir lesiones. Todo está calculado para que Maverick deje de ser un piloto de días buenos y malos, y se convierta en una amenaza constante.

