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A la cárcel por pegar patadas a ciclistas mientras iba en scooter y lo colgaba en Snapchat

Publicado el 29/08/2025 en Otras noticias

TCRedacción 
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Un joven londinense de 21 años, identificado como Devontay Higgins, ha sido condenado a 18 meses de prisión tras protagonizar una serie de agresiones contra ciclistas utilizando su ciclomotor como herramienta de ataque. Los hechos, que fueron grabados y difundidos en redes sociales, tuvieron lugar en los barrios de Summerstown y Southfields, al sur de Londres, durante los meses de agosto y octubre de 2024.

En el primero de los incidentes, Higgins se aproximó por detrás a un ciclista de 57 años que circulaba por Tooting. Con un pasamontañas bajo el casco para ocultar su identidad, le propinó una patada que lo lanzó contra un coche aparcado. La víctima sufrió contusiones, sangrados y heridas que tardaron meses en sanar. En el segundo ataque, un ciclista que circulaba a unos 25 km/h recibió otra patada de Higgins, lo que le hizo salir despedido por encima del manillar e impactar contra la luna trasera de un vehículo estacionado. El hombre resultó herido en la cabeza, el hombro y la espalda, requiriendo hospitalización inmediata.

El caso fue juzgado en el tribunal de Kingston, donde la jueza Georgia Kent calificó la conducta como "prolongada, persistente y deliberada". En su veredicto, señaló que Higgins había utilizado tanto el ciclomotor como su propio pie "como armas" contra víctimas vulnerables en la vía pública. A la pena de prisión se suma la inhabilitación para conducir durante dos años y nueve meses, con la obligación de cumplir la mitad de la condena entre rejas y el resto bajo libertad vigilada.

La investigación no estuvo exenta de obstáculos. La Fiscalía inicialmente se negó a presentar cargos por falta de pruebas, pero el primer ciclista recurrió a través del esquema de revisión de derechos de las víctimas, logrando que el caso se reabriera. Los vídeos, que el propio Higgins compartió en Snapchat y que se viralizaron rápidamente, terminaron siendo pruebas clave en su contra.

Durante la vista, el acusado se mostró visiblemente afectado, llorando antes de escuchar la sentencia. Su defensa alegó problemas personales, consumo habitual de cannabis, un diagnóstico de TDAH y una infancia complicada. También se mencionó que recientemente había comenzado a trabajar en el restaurante familiar. Pese a ello, la jueza remarcó que el comportamiento fue intencionado y no fruto de un descuido, y criticó duramente la decisión de grabar y difundir los ataques en redes sociales como un intento de buscar notoriedad.

Higgins ya tenía antecedentes por robo, lo que contribuyó a la severidad de la sentencia. La noticia ha generado debate en Reino Unido sobre la criminalidad asociada al uso de ciclomotores en zonas urbanas, un problema recurrente en Londres, donde la policía lleva años intentando frenar los delitos cometidos a bordo de scooters y motocicletas de baja cilindrada.

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Para los motoristas responsables, este tipo de casos vuelve a ponerles en una situación incómoda. El comportamiento violento de una minoría alimenta la percepción negativa hacia un medio de transporte que, para miles de usuarios, representa la única alternativa práctica frente al tráfico y las limitaciones de movilidad en la capital británica

Tags: ciclistas, motos, cárcel.


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