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- Brembo inicia la fabricación a gran escala de su sistema de frenado digital Sensify.
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- El sistema elimina los circuitos hidráulicos y controla cada rueda de forma independiente.
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- La tecnología busca reducir los accidentes mediante una gestión de frenado por software.
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¿Te imaginas apretar la maneta de tu moto y que, en lugar de empujar líquido por un latiguillo, lo que estés haciendo sea enviar un puñado de bytes a la pinza de freno? Pues deja de imaginar, porque Brembo ya ha empezado a fabricar en serie su sistema Sensify. Lo que hace un par de años parecía ciencia ficción para coches de lujo, ya es una realidad que sale de las líneas de montaje por cientos de miles.
La noticia es importante porque Brembo no es una marca cualquiera. Es la que llevas en tu deportiva, en tu trail o la que ves cada domingo en las motos de MotoGP. Si ellos dicen que el futuro ya no necesita circuitos hidráulicos, conviene prestar atención. El sistema acaba de entrar en producción masiva para un fabricante mundial de coches, instalándose de serie en todos los modelos de su nueva gama. Esto significa que la tecnología ya es madura, fiable y, sobre todo, barata de producir.
Para entenderlo rápido: olvídate de la mecánica de toda la vida. En un sistema convencional, tú haces fuerza con la mano o el pie, esa fuerza mueve un líquido y ese líquido empuja las pastillas contra el disco. En el Sensify, ese vínculo físico desaparece. Cuando frenas, unos sensores miden cuánto quieres detenerte y envían esa información a un cerebro electrónico.
Este ordenador decide cuánta presión necesita cada rueda de forma independiente y ordena a unos motores eléctricos que aprieten las pastillas.
¿De verdad queremos esto en las motos? Aquí es donde los que montamos en moto nos ponemos tensos. En un coche, que el pedal tenga un tacto algo más artificial puede darnos un poco igual si el coche frena bien. Pero en una moto, el tacto lo es todo. Ese feeling que te dice si el neumático delantero está al límite o si todavía puedes apretar un poco más antes de entrar en la curva es sagrado.
Si quitamos la conexión directa de los frenos hidráulicos, corremos el riesgo de que la frenada se sienta como jugar a una consola. Brembo asegura que su sistema no quita control, sino que lo mejora. La idea es que la electrónica es mucho más rápida que nuestro cerebro. Si una rueda pisa un bache o una mancha de humedad mientras frenas, el sistema Sensify puede ajustar la fuerza de frenado en milisegundos, mucho antes de que tú te des cuenta de que la moto se ha movido.
Si lo piensas bien, ya hemos pasado por esto antes. Cuando salió el ABS, muchos decían que preferían controlar ellos la frenada. Luego llegó el ABS en curva, que nos permite frenar fuerte con la moto tumbada sin irnos al suelo, y hoy casi nadie quiere una moto que no lo lleve. Con el brake-by-wire pasará algo parecido. Al principio nos dará miedo confiar nuestra vida a un puñado de cables y códigos de programación, pero los beneficios en seguridad serán difíciles de ignorar.

Para Brembo, este paso es fundamental para llegar a ese "futuro sin accidentes" del que siempre hablan. La clave está en la precisión. Al poder controlar cada pinza de forma aislada, la moto se mantiene mucho más estable. Se acaba eso de que la moto se levante bruscamente si tocas el freno delantero en plena curva o que la parte trasera baile más de la cuenta en las frenadas fuertes.
Uno de los problemas de las motos es que no sobra sitio. En un coche puedes esconder centralitas y motores por cualquier lado, pero en una moto cada centímetro cuenta. Además, los ingenieros se vuelven locos para bajarle medio kilo al chasis. Metiendo motores eléctricos y baterías de respaldo para que el freno no falle si se va la luz, el peso podría subir.
Por eso, es muy probable que no veamos el Sensify el año que viene en una Panigale o una R1. Los pilotos más puristas van a seguir queriendo el tacto directo del líquido de frenos. Donde sí encaja perfectamente es en la nueva generación de motos eléctricas que estamos viendo. Estas motos ya son, básicamente, ordenadores con ruedas. En una moto eléctrica, donde ya gestionas la potencia y la regeneración de energía de forma digital, que los frenos también sean digitales es el paso lógico.
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Brembo no se va a quedar solo en este primer cliente. Ya han confirmado que tienen más contratos firmados con otros fabricantes. Esto significa que, en un par de años, cuando vayas a comprarte un coche nuevo, lo más normal es que ya no lleve depósito de líquido de frenos. Y cuando la tecnología esté totalmente integrada en los coches, el siguiente salto lógico serán las motos.

