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Alex Zanardi fallece a los 59 años de forma repentina en su domicilio.
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El bicampeón de la CART y medallista paralímpico murió rodeado de su familia.
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La FIA y el mundo del motor rinden homenaje a un piloto que fue un símbolo de coraje.
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Alex Zanardi ha fallecido a los 59 años de edad. El mítico piloto de Fórmula 1 y campeón de la CART, que se ganó el corazón de todos tras su gravísimo accidente en 2001, nos ha dicho adiós de forma repentina. Se va un tipo que nunca perdió la sonrisa ni las ganas de pelear, independientemente de los obstáculos que la vida le puso en el camino.
Su familia ha dado la noticia este sábado con un mensaje que nos ha encogido el corazón. Alex "falleció pacíficamente" ayer viernes, 1 de mayo. Ha sido algo inesperado que nos ha pillado a todos por sorpresa. Estaba en su casa, rodeado de la gente que más lo quería, tal y como han contado sus allegados en las redes sociales.
En el comunicado, su entorno ha sido muy claro: "Alex falleció pacíficamente, rodeado del amor de su familia". También han explicado que todo ocurrió de forma repentina y han pedido que se respete su intimidad en estos momentos tan complicados. Es lógico que quieran pasar este duelo tranquilos, después de todo lo que han peleado juntos estos últimos años.
Zanardi fue un referente total. Pasó por la Fórmula 1 en equipos como Lotus o Williams, pero donde de verdad se hizo gigante fue en Estados Unidos. Ganó dos títulos de la CART ( Championship Auto Racing Teams) y se convirtió en un ídolo por su forma de conducir, siempre al límite y con una sonrisa que no le cabía en la cara.
Pero su vida cambió de golpe en 2001. En el circuito de Lausitzring sufrió aquel accidente terrible donde perdió las dos piernas. Muchos habrían colgado el casco ahí mismo, pero él no estaba hecho de esa pasta. Poco después del choque, soltó una frase que se nos quedó grabada a fuego: "Cuando me desperté sin piernas, miré la mitad que quedaba, no la mitad que había perdido".

Y vaya si aprovechó esa mitad. Se diseñó sus propias prótesis porque no le gustaban las que había y volvió a competir en coches de turismo, ganando carreras incluso en el Mundial (WTCC). No contento con eso, se pasó al ciclismo de mano y se convirtió en una leyenda de los Juegos Paralímpicos, llevándose cuatro medallas de oro entre Londres y Río de Janeiro.
En 2020 la mala suerte volvió a cruzarse en su camino durante una carrera de exhibición en Italia. Sufrió un golpe muy fuerte en la cabeza que lo tuvo meses en el hospital. Desde finales de 2021 estaba en casa intentando recuperarse poco a poco, siempre con esa discreción que ha mantenido su familia para proteger su salud.
Desde la FIA han querido despedirse de él. Lo han definido como "uno de los competidores más admirados del deporte y un símbolo duradero de coraje y determinación". Y es que Alex no era solo un piloto rápido: era ese tipo de persona que te hacía sentir que tus problemas del día a día no eran para tanto.
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De momento no sabemos cuándo será el último adiós. La familia ha dicho que "la información relativa al funeral se compartirá en una fecha posterior". Nos quedamos con su ejemplo, con sus ganas de vivir y con esa lección constante de que, mientras haya un segundo de tiempo, siempre se puede intentar una remontada más. Buen viaje, campeón.

