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- Jorge Lorenzo confiesa que el despiste en Austin 2014 fue el momento más ridículo de su carrera.
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- Un mosquito en el visor le hizo quitarse el "tear off" y confundir las luces del semáforo.
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- El jefe de Yamaha explotó contra el piloto balear: "No más excusas, no digas nada".
A veces, hasta los mejores se quedan en blanco. Le pasó a Jorge Lorenzo en el Gran Premio de las Américas de 2014, cuando protagonizó una de esas pifias que se quedan grabadas en la retina de los aficionados. No fue una caída ni un error en una frenada: fue una salida en falso tan exagerada que el mallorquín cruzó la meta solo mientras el resto de la parrilla ni siquiera se había movido. En el podcast DURALAVITA, el ex-piloto y su entonces jefe de mecánicos, Ramón Forcada, han recordado aquel momento con una mezcla de risas y todavía un poco de vergüenza.
Lorenzo venía de un 2013 doloroso y un inicio de 2014 para olvidar. "Había hecho subcampeón en 2013 cuando ganó Márquez el primer mundial de rookie, lo perdí por tres puntos", recuerda Jorge sobre el contexto de aquel año. Las cosas no encajaban: Yamaha tuvo que hacer la moto más brusca por el cambio de reglamento de la gasolina y Bridgestone trajo neumáticos más duros. "Eran dos cosas que a mí, a mi estilo de pilotaje, tan fluido y tanto paso por curva e inclinar, pues esa combinación de esas dos cosas no me iban bien", explica el balear.
La presión era máxima. Jorge no estaba físicamente a tope tras cambiar de preparador y llegar tarde a la pretemporada. Tras caerse en Qatar liderando, llegó a Austin con el casillero a cero y unas sensaciones horribles en los entrenamientos. "Me cansaba en la moto, iba lento, Márquez hizo la pole position, un desastre", confiesa el mallorquín sobre el ambiente que se respiraba en su lado del box antes de la carrera.
En la parrilla, los nervios le jugaron una mala pasada en forma de claustrofobia y un invitado inesperado: unos mosquitos en la pantalla del casco. Lorenzo cuenta que "ya vuelta de calentamiento estaba como que me faltaba aire". Al pararse en su posición de salida, vio los bichos en el visor y entró en un bucle de dudas. "Empecé a dudar, ¿me lo quito o no me lo quito? Entonces al final decidí quitarme el tear off mientras el comisario de la bandera se estaba apartando", relata.
Ese pequeño gesto fue el desencadenante del caos. Al volver la vista al frente, Lorenzo perdió la referencia real. "El simple hecho de quitarme el tear off me despistó y cuando volví a mirar para arriba vi una luz que se encendía, la luz roja y pensé que ese estímulo era que había empezado la carrera. No sé por qué. Y entonces decidí soltar el embrague y salir", explica el piloto.
Mientras Lorenzo aceleraba a fondo, sacándole un mundo al resto, el paddock se quedó mudo. "Salí tres o cuatro segundos antes que los demás. Los otros pilotos fliparon evidentemente", reconoce Jorge. El error fue tan evidente que no hubo dudas. "Cuando me di cuenta del error, porque pasé a la primera línea, a Márquez, Pedrosa y a Bradl, ya era demasiado tarde, no podía volver para atrás, no sabía qué hacer y ya dije, si me van a hacer un ride through tiro para adelante", recuerda sobre esos segundos de soledad en pista.
Ramón Forcada, desde el muro, no entendía qué estaba pasando. En el box de Yamaha, la primera reacción fue pensar en un fallo técnico. "Ostras, quizás le ha pasado algo en el embrague, porque a veces te puede pasar sobre todo si el embrague se engancha, que al momento que tú pones la marcha la moto sale", comenta Forcada. El técnico recuerda que incluso pensaron que "van a anular la salida y te van a poner un ride through", pero la carrera siguió su curso normal.
La situación era tan surrealista que el equipo técnico se quedó bloqueado. Tenían a su piloto liderando por un error garrafal y sabían que la sanción iba a caer de inmediato. Forcada recuerda el lío mental que tenían: "En el box todos pensando, ¿cómo puede ser? O sea, ¿qué hacemos marcando? Claro, lo primero... ¿qué le marcas? ¿+15 en el primer paso por meta?".
Mientras tanto, en las gradas y en las televisiones de medio mundo, la incredulidad era total. Como dice el propio Lorenzo, "la gente, imagínate, los millones y millones de espectadores fliparon. Yamaha super cabreada". No era para menos, su piloto estrella acababa de tirar por la borda cualquier opción de podio por un despiste impropio de su nivel.
Al terminar la carrera, en la que Jorge logró remontar hasta la décima plaza tras cumplir el castigo, el ambiente en el box era irrespirable. El máximo responsable de Yamaha en aquel momento, Tsuji San, tenía una expresión que lo decía todo. "Tsuji San tenía una cara... que decías 'Madre mía, ya verás cuando llegue'", apunta Forcada con sorna.
Al principio, el ingeniero japonés mantuvo el tipo, pero la paciencia tiene un límite. Forcada cuenta que el jefe "estuvo callado. No dijo nada hasta que Jorge quiso explicar qué es lo que le había pasado". Fue en ese momento cuando el diplomático silencio japonés se rompió de golpe. Según Ramón, el ingeniero "explotó y dijo: 'No más excusas, estás equivocado tú, no digas nada'".
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Hoy, Lorenzo mira atrás y ve esa carrera como "seguramente la más ridícula y la que más me sonrojó". Es el recordatorio de que, a veces, un simple mosquito y un exceso de ganas pueden nublar la vista hasta del piloto más meticuloso de la parrilla.

