
-
- John McGuinness celebra 30 años en el TT de la Isla de Man manteniendo su estatus de piloto oficial.
-
- El piloto de 54 años reconoce que ya no le obsesiona ganar y que disfruta más que nunca en pista.
-
- La retirada está cerca para el "Misil de Morecambe", aunque prefiere esperar al momento adecuado.
John McGuinness es una de esas leyendas que parece que siempre han estado ahí, surcando los muros de la Isla de Man a velocidades de infarto. En este 2026, el piloto británico cumple nada menos que 30 años desde que debutó en el Mountain Course. A sus 54 años, cualquiera pensaría que está para dar paseos, pero la realidad es que sigue manteniendo el apoyo oficial de Honda y unas ganas de rodar que no se le acaban nunca.
Lo más curioso de John es que no corre por compromiso. El año pasado se metió entre los mejores en la carrera de Superbikes y sigue rodando por encima de las 130 mph de media, una cifra que solo está al alcance de los elegidos. Él tiene claro que este aniversario es especial, pero prefiere no darle demasiadas vueltas a la cabeza para no perder la concentración necesaria cuando vas a fondo entre casas y árboles.
"Tengo que concentrarme en lo que estoy haciendo, enfocarme, estar conectado y tratar de que eso no se interponga demasiado", explica John en una charla con Crash.net al hablar de sus sentimientos por estas tres décadas en activo. Para él, lo importante es seguir sintiéndose rápido y competitivo, algo que ha demostrado hace muy poco marcando tiempos personales de récord en circuitos como Donington Park durante sus entrenamientos.
Se siente afortunado por el estatus que mantiene después de tanto tiempo. Dice que es agradable ver que todavía tiene el nivel para ser piloto oficial de Honda y salir con el número uno en el carenado, con toda la presión que eso supone. "Me siento muy bien. Sigo sintiendo que piloto bien y que soy rápido en los test. Tenemos las motos bajo control, hasta cierto punto", comenta con la confianza de quien se conoce cada bache de la isla.
La historia de McGuinness con el TT es una de las más grandes del motociclismo. Con 23 victorias, está en el olimpo junto a los Dunlop, pero su camino no ha sido fácil. Un accidente grave en 2017 casi lo retira, y tuvo que pasar por años de dudas y cambios de equipo hasta volver a su casa, Honda, donde ahora vive una etapa mucho más relajada pero igual de intensa.

Cada año que pasa, todo el mundo le pregunta lo mismo: ¿cuándo te retiras? John no lo oculta y reconoce que el final está cerca, aunque siempre encuentra una excusa para volver a ponerse el mono. El año pasado, por ejemplo, se quedó con mal sabor de boca porque la carrera Senior no salió como quería, y eso le dio el empujón definitivo para seguir en este 2026.
"En algún momento (se retirará)... el año pasado no salió la Senior y pensé: 'Dios mío, no puedo retirarme así, no está bien, tengo que intentarlo otra vez el año que viene'", confiesa entre risas. Sabe que el momento de parar no está muy lejos, pero prefiere esperar a sentir que ha hecho una buena última carrera para decir adiós de forma definitiva.
Lo que más engancha de su discurso es cómo ha cambiado su mentalidad. Ya no vive obsesionado con ganar como hace diez años. Ahora disfruta de cosas que a otros les parecerían rutinarias, como cuando le llegan las botas nuevas a casa o el diseño de la pintura de su moto. Dice que se siente como un niño esperando al repartidor cuando sabe que le traen equipación nueva.
Leer también: Marc Márquez confiesa su última pillería: "Era una estrategia de marketing"
"No me enfado por no poder ganar ya. Hace diez años, me habría estado quejando por no ganar. Pero ahora estoy bien; me encanta simplemente estar en la pista", explica John. Ahora disfruta trabajando con su hijo Ewan, que le ayuda con la mecánica y los datos, y haciendo de mentor para su compañero de equipo, Dean Harrison, a quien desea lo mejor aunque sigan siendo rivales en el asfalto.

