
La BMW R1300GS es una de esas motos que sirven para todo. Lo mismo te cruzas Europa con ella que te metes por una pista de barro, pero verla volando en una carrera de montaña al límite es otra historia. Greg Mansell, que además de ser el hijo del mítico Nigel Mansell dirige un concesionario de la marca, ha decidido que esta maxi-trail sea su arma definitiva para ganar carreras de hillclimb este 2026.
El proyecto empezó de la forma más tonta posible. Hace un par de años, Greg cogió una 1250 GS de serie, le puso neumáticos de carretera y se apuntó a una carrera en Jersey para ver qué pasaba. Según cuenta él mismo, "estaba pilotando una 1250GS Adventure y, por diversión, la subí a Bouley Bay hace unos dos años. Era la GS normal con neumáticos de carretera decentes, para demostrar que son motos geniales en el mundo real, y acabamos yendo un poco más rápido de lo esperado".
Ese experimento le picó la curiosidad. Cuando salió la nueva R1300GS, Greg vio claro que el nuevo motor bóxer y la reducción de peso daban para mucho más. Se fueron a probarla a Málaga y volvieron con una idea fija en la cabeza: correr de verdad. "Pensamos: ¿por qué no subirla a Bouley Bay y ver cuánto más rápida es que la moto vieja? Eso nos dejó a menos de un segundo del récord histórico con una 1300 de serie, solo cambiando la llanta delantera por una de 17 pulgadas", explica el piloto.
Lo que ha pasado después es que la locura ha ido a más. El equipo ha trabajado mano a mano con BMW Motorrad para convertir la GS en una especie de supermotard gigante. Le han retocado el desarrollo final, han mejorado las suspensiones y le han metido un escape directo que suena a gloria bendita. El resultado es que el año pasado, en 2025, lograron batir un récord que llevaba 15 años sin moverse.
Mucha gente se pregunta cómo una moto tan grande puede ser tan rápida en una subida estrecha y bacheada. La clave no es la potencia bruta, sino cómo la moto transmite esa fuerza al suelo. Mansell lo tiene claro: "fue más rápida que la XR 1000 por unas cuatro décimas. En un circuito, la XR se comería viva a la GS. Pero la colina es tan empinada y el asfalto es tan irregular que el sistema Telelever de la GS y su empuje desde abajo la hacen muy rápida allí".
Para esta temporada 2026, las expectativas están por las nubes. Greg y su equipo han preparado una unidad nueva para intentar ser los más rápidos en las subidas de toda Europa. Pero el estreno hace unos días en el Easter Hillclimb no fue precisamente un camino de rosas. El primer día de competición, Greg sufrió una caída bastante fea que dejó a todos preocupados.
A pesar del golpe, el equipo trabajó a contrarreloj y el piloto tiró de casta para volver a subirse a la moto al día siguiente. El objetivo era probar que todo seguía en su sitio y que la nueva GS estaba lista para dar guerra. Hicieron cuatro subidas de entrenamiento para quitarse el miedo del cuerpo y ajustar los últimos detalles de la electrónica.
Desde el equipo han compartido sus sensaciones en redes sociales y la cosa promete mucho. Dicen que "la temporada 2026 se presenta como una de las grandes. La nueva moto es rápida y suena increíble. Con una nueva R1300GS y el apoyo de BMW Motorrad, Greg Mansell está listo para perseguir su récord de 2025". Parece que el susto de la caída ya ha quedado atrás.
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La realidad es que ver una GS a ese ritmo, con el piloto sacando la pierna en las curvas al estilo supermotard porque la moto no permite descolgarse de forma convencional, es un espectáculo. El equipo avisa de que esto no ha hecho más que empezar: "Después de un fuerte golpe compitiendo el día anterior, Greg se esforzó con 4 mangas para probar la moto y ponerse a punto para la temporada que tenemos por delante. Solo estamos empezando...".

