
La situación de Nicolò Bulega es de esas que cuestan entender si solo miramos los resultados. El italiano está haciendo un 2026 impecable con la Ducati Panigale, liderando el Mundial de Superbike con solvencia después de dos tripletes consecutivos en Australia y Portugal. Sin embargo, aunque vuela en la pista y es el ojito derecho de Gigi Dall’Igna para desarrollar la nueva Desmosedici de 850 cc, su salto a MotoGP se ha complicado de repente.
Ducati tiene un problema de exceso de talento y falta de motos. Bulega es el piloto que más kilómetros está haciendo con la futura Desmosedici que llegará en 2027, aprovechando su experiencia con los neumáticos Pirelli. Lo lógico sería que, tras ganar el título de Superbike que tiene tan a tiro, subiera directamente a MotoGP. Pero los asientos en los equipos satélites, que parecían asegurados, se están esfumando a una velocidad de vértigo.
En el equipo oficial la puerta está cerrada con llave. Aunque todavía falta la firma definitiva, todo el mundo en el paddock da por hecho que Marc Márquez y Pedro Acosta formarán la pareja de rojo en 2027. Fuera de ahí, las opciones pasan por Gresini o el VR46, pero los movimientos de mercado están dejando a Bulega en una posición muy delicada.
En el VR46, el equipo donde se formó, la cosa está igual de difícil. Fabio Di Giannantonio está rindiendo a un nivel altísimo y es la prioridad de Ducati para renovar. El otro hueco parece reservado para Fermín Aldeguer, que aunque ha tenido un inicio de 2026 complicado por las lesiones, sigue siendo la gran apuesta de futuro de la fábrica.
Ante este embudo, el entorno del piloto ha empezado a moverse. No quieren que el tren de MotoGP pase de largo y ya están mirando qué hay fuera de los boxes de Bolonia. Alberto Martinelli, el representante de Nicolò, ha sido muy claro al respecto en declaraciones a Moto.it: "Tenemos que esperar hasta que los grandes nombres anuncien oficialmente sus intenciones, y una vez que los jefes de los equipos estén decididos, las estructuras pensarán en sus compañeros de equipo".
Para Bulega, Ducati sigue siendo el plan A, pero ya no es el único. Martinelli reconoce que un cambio de aires es complicado, pero real: "Es difícil, pero no imposible. En Ducati saben que nuestra prioridad es seguir con ellos en MotoGP, pero para eso hacen falta dos partes, y si no recibimos una oferta a tiempo, podemos volver a hablar con otros equipos".

El mánager del piloto sabe que el tiempo juega en su contra y no piensa sentarse a esperar un milagro. "No sabemos cuáles son las prioridades de Ducati ni qué acuerdos tienen con sus equipos satélites, así que solo podemos esperar, pero no lo haremos para siempre", ha advertido, dejando caer que marcas como Aprilia podrían ser una alternativa si el equipo Trackhouse busca un piloto con hambre ahora que está casi confirmada la salida de Ai Ogura rumbo a Yamaha.
Mientras tanto, Bulega intenta que todo este ruido no le afecte en las carreras de Superbike. Ahora mismo es el piloto más sólido de la parrilla y su equipo quiere que mantenga la cabeza fría para cerrar el campeonato lo antes posible. Martinelli insiste en que su piloto está centrado: "Nicolò es un profesional y tiene mucha determinación. Sabe que ganar el Mundial de Superbike es algo que le pondrá entre los mejores pilotos del mundo".
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La pelota está ahora en el tejado de Ducati. Tienen a un piloto que está ganando en Superbike y que conoce mejor que nadie el prototipo de MotoGP para 2027, pero no tienen dónde sentarlo.

