
A veces te encuentras con auténticas locuras en redes sociales que te hacen frotar los ojos. En Okinawa, un motorista japonés se ha propuesto que cada vez que saca su moto del garaje, la gente piense que Marc Márquez se ha perdido por las calles de Japón. Ha transformado su Honda CBR250RR MC51 en una réplica tan fiel de la RC213V de MotoGP que cuesta creer que debajo lata un motor de 250 cc.
El dueño de esta joya, conocido en X como Mataken707, ha puesto todo su empeño en que su moto parezca recién salida del box de HRC. Su creación tiene nombre propio. Él mismo dice en sus redes: "¡Monto una CBR250RR MC51 REPSOL Honda MotoGP Special Edition en Okinawa!". Y no le falta razón, porque el nivel de detalle en los carenados con los colores de Repsol y el número 93 en el frontal es espectacular.
La base es la conocida CBR250RR, una moto que ya de serie es bastante cañera en su segmento y que triunfa en Japón gracias a su particular sistema de carnets de conducir de moto. Hablamos de un motor bicilíndrico que entrega 42 CV y que sube hasta las 13.500 vueltas. Es una moto ligera, de unos 168 kilos, que incorpora tecnologías modernas como el acelerador electrónico y varios modos de conducción. Pero para este aficionado, eso solo era el principio del camino.
Para que la moto no solo pareciera una MotoGP en las fotos, ha metido mano a toda la parte ciclo. La horquilla delantera ha dado un salto de gigante. Ha instalado una Showa totalmente regulable que parece sacada de la CBR 600 RR actual. Esto le da una presencia mucho más imponente y, sobre todo, una estabilidad en las curvas que poco tiene que ver con el modelo que salió del concesionario.
El sistema de frenos es otra de las partes donde se ha dejado la piel. La moto original solo lleva un disco delantero con una pinza sencilla. Él ha decidido añadir un segundo disco y ha montado pinzas radiales Brembo de cuatro pistones. Para rematar el conjunto del tren delantero, ha instalado unas llantas forjadas de OZ Racing, que son mucho más ligeras y ayudan a que la moto sea más ágil.


Si te fijas en la parte de atrás, el trabajo sigue siendo de primera. Ha adaptado el amortiguador con sistema Unit Pro-Link de una CBR 600 RR para que la suspensión trasera trabaje mejor. Además, el escape es una obra de arte fabricada a mano. Tiene dos salidas, una por abajo y otra cerca del colín, calcando la estética que lleva la moto de competición real.
Uno de los detalles que más llama la atención es el faro. Ha conseguido uno que es idéntico al que Honda montó en la exclusiva RC213V-S, aquella versión de calle que costaba una fortuna. De este modo, la mirada de la moto es exactamente igual a la de la MotoGP. Al verla venir por el retrovisor, es casi imposible distinguirla de la moto de carreras a simple vista.


El propietario no se ha quedado solo en la mecánica. Cuando sale a dar una vuelta, se pone el equipo completo: mono, casco y guantes. Todo es una réplica exacta de lo que usaba Márquez cuando corría para la marca del ala dorada.
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En su perfil de X, Mataken707 define su proyecto como "CBR250RR MC51 REPSOL Honda MotoGP Special Edition". Es una forma muy directa de llamar a un trabajo que le ha llevado muchísimas horas en el garaje, fabricando algunas piezas con sus propias manos -por ejemplo, todo el carenado delantero-. Ha sabido aprovechar la buena base de la MC51, con su chasis de rejilla y su motor alegre, para crear algo que genera envidia sana a cualquier amante de las dos ruedas.

